1. Mi hermana regaló a mi esposa


    Fecha: 03/01/2026, Categorías: Sexo Interracial Autor: enrique333, Fuente: CuentoRelatos

    ... a la cara, pero ella inmediatamente lo dirigió a mi esposa y enseguida le baño toda su cara de semen espeso, mientras el otro todavía le seguía bombeando el culo. Pasó un rato más y el otro hizo el amago de separarse, supongo que para acabar, pero mi esposita no lo dejó… Y… ¡sorpresa! El culo de mi esposa lleno de espesa lecha de un negro desconocido.
    
    Las putas de mi hermana y mi esposa se recostaron en la cama, mientras los hombres se vistieron y se despidieron.
    
    Mi hermana invitó a mi esposa a la ducha y me hizo una seña para que me esperara, se ducharon, mi hermana le pidió a mi esposita que se recostara un rato más y le preguntó:
    
    -¿Que pasaría si Gustavo se enterara de lo que hicimos?
    
    -Nada -respondió- porque nunca se lo diremos…
    
    -¿Pero te gustó lo que hicimos?
    
    -Claro que si, mucho.
    
    -¿Y si él te pidiera que lo hicieras con otra mujer o con otro hombre?
    
    -No sé, el me lo ha pedido pero siempre me he negado.
    
    Se levantó y le dijo “te tengo una sorpresa…”. Abrió la puerta del closet y allí estaba yo, desnudo, sudado, con lágrimas en los ojos y mis manos llenas de semen.
    
    Ana se sorprendió o asustó mucho y casi le da un desmayo, pero mi hermana se le acercó y le dijo que no tenía nada que temer, ni nada de que arrepentirse. Me invitó a meterme entre ellas, Ana estaba como sonámbula, ya que no dijo nada cuando ...
    ... mi hermana me recibió con un beso en la boca.
    
    Mi hermana se levantó, se vistió y nos dejó allí a los dos tirados en la cama sin saber que hacer o que decir.
    
    Ana y yo no abrazamos fuertemente y nos dimos un profundo beso, que me hizo levantar la pija de nuevo, estaba como loco, nunca antes había tenido tres erecciones tan seguidas.
    
    Mi esposita sintió mi bulto y de inmediato se bajó a chuparme la pija, a limpiarme los restos de semen que me había quedado de las masturbaciones previas. Mientras me la chupaba me juraba que ella no me era infiel, que eso lo había hecho por seguirle el juego a mi hermana, que realmente me amaba a mi.
    
    Yo estaba como hipnotizado y lo que hice fue pedirle que me describiera lo que había sentido, al principio ella se negó, pero al sentir que mi pija se hinchaba cada vez más en su boca, cada vez que se lo pedía empezó a decirme que lo había pasado muy rico, que las pijas de los negros la habían lastimado un poco por lo grandes y gruesas, pero que a lo caliente de sus vergas había sido como un calmante. Que se sintió una mujer verdaderamente deseada, y que finalmente lo había disfrutado, en ese momento saqué mi pija de su boca, la recosté en la cama y le metí profundamente mi verga en su concha, le levanté sus piernas y me dediqué a bombearla, hasta vaciarme nuevamente, pero esta vez dentro de su concha. 
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