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Aventuras con mi hijastra La excursión
Fecha: 06/01/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: SERRANO V4, Fuente: SexoSinTabues30
... delicioso», susurré en su oído, mientras besaba su cuello con suavidad. Wendy cerró los ojos y dejó escapar un suspiro de placer. «La comida estará lista en un momento», respondió con voz entrecortada, sin apartarse de mi abrazo, mientras colocaba una mano sobre la mía. «No tengo hambre», respondí. «Si me dejas cocinar» Wendy se giró ligeramente, una sonrisa traviesa en sus labios. «No tengo hambre», repliqué, «pero sí tengo antojo de otra cosa». «¿Y qué se te antoja?», preguntó con una risa nerviosa. Me dispongo a desabrochar su blusa. Con un movimiento lento y deliberado, comencé a desabrochar los botones de su blusa, uno a uno, liberando sus senos cubiertos por el encaje negro de su sostén. Al liberar completamente sus senos, ya con sus pezones erectos, besé su cuello, sintiendo el latido acelerado de su corazón bajo mi boca. Wendy gimió ante mi contacto, su cuerpo temblando ligeramente. «Me estás volviendo loco», susurré contra su piel, mientras mis manos buscaban la cremallera de su pantalón. Con una lentitud deliberada, desabroché sus jeans. Deslicé sus pantalones vaqueros ajustados, que se aferraban a sus curvas como una segunda piel, hasta que sus caderas quedaron al descubierto, revelando la tanga blanca de encaje que se escondía entre sus nalgas. La tela, suave al tacto, contrastaba con la firmeza de su piel. “Eres tan hermosa”, murmuré, con la voz cargada de deseo, mientras mis ojos contemplaban sus hermosas nalgas. Besé sus nalgas con suavidad, sintiendo la ...
... firmeza de su piel bajo mis labios. Mordisqueé sus cachetes con delicadeza, provocando un gemido de placer en Wendy. Deslicé la tanga a un lado, explorando la suavidad de su piel con mis dedos. Con una lentitud deliberada, me incliné y acerqué mis labios a su ano, explorando su textura con la punta de mi lengua. Wendy, de pie frente a la encimera de la cocina, se apoyaba ligeramente en ella mientras yo, detrás de ella, lamía su ano con suavidad, sintiendo su sabor dulce y salado. Un gemido escapó de sus labios, comencé a introducir la punta de mi lengua. Con cuidado, introduje mis dedos en su vulva húmeda, sintiendo cómo se abría a mi contacto. Un suspiro de placer escapó de sus labios, seguido de un gemido de deseo. Wendy abrió sus nalgas de par en par, invitándome a hundir con mas mis dedos, explorando cada rincón de su interior, mientras lamía su ano con pasión. Sus caderas se movían al compás de mis dedos, su cuerpo se tensaba y arqueaba hacia mí. Jadeaba con fuerza, su respiración se aceleraba y sus gemidos se volvían más intensos. “¡Oh, sí… más… más!”, suplicaba con voz entrecortada. Con cada movimiento de mis dedos, sentía cómo su interior se contraía y se tensaba, preparándose para el estallido final. Lamí su ano con más intensidad, alternando entre succiones suaves y mordiscos juguetones, llevándola al borde del abismo. De repente, su cuerpo se sacudió con violencia, un grito desgarrador escapó de sus labios. «¡Ahhh!», gritó con fuerza, arqueando la espalda y contrayendo ...