1. Aventuras con mi hijastra La excursión


    Fecha: 06/01/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: SERRANO V4, Fuente: SexoSinTabues30

    ... sus músculos con fuerza. Sus piernas temblaban, sus manos se aferraban a la encimera como si buscaran un punto de apoyo. Sus contracciones se sucedieron una tras otra, cada una más intensa que la anterior. Sus gemidos se convirtieron en suspiros entrecortados, su respiración se agitó y su cuerpo se cubrió de sudor. Un espasmo final la sacudió con fuerza, liberando una ola de placer que la inundó por completo. Me saqué la verga dura y erecta liberándola del pantalón, y la posicioné en la entrada de su ano, lubricado por las lamidas que le había dado. Con un empujón firme, la ensarté al primer intento, provocando un grito ahogado de Wendy. “¡Ay! No tan fuerte”, exclamó, pero rápidamente se relajó, acostumbrándose a la sensación. Sus manos se aferraron a la encimera de la cocina, sus nudillos blancos por la fuerza. Sus caderas se movían instintivamente, buscando mi ritmo. Yo, con una mano en su cadera y la otra acariciando su espalda, comencé a moverme lentamente, disfrutando de la sensación de su calor apretando mi verga. Con un movimiento suave, terminé de desabrochar su blusa y su sostén, dejándolos caer al suelo. Sus senos, ahora libres y expuestos, se balanceaban ligeramente con cada movimiento de sus caderas; me detuve un momento. Con delicadeza, comencé a jugar con ellos, alternando entre suaves pellizcos y caricias circulares. Wendy dejó escapar un gemido de placer, y sus pezones se endurecieron aún más, erizándose ante mi contacto. “Mmm… así está mejor”, murmuró ...
    ... Wendy, cerrando los ojos y dejando escapar un suspiro de placer. “Sí… Así está mejor me encanta”. Aumenté la velocidad, mis embestidas se volvieron más profundas y rítmicas. Wendy jadeaba, sus gemidos llenaban la cocina. “¡Sí! ¡Más! ¡Más fuerte!”, gritó. Mientras me movía, sentí algo suave y sedoso en el bolsillo de mi pantalón. Las bragas de Astrid. Las había guardado allí después de que me las entregó en la escuela, un recordatorio constante de su travesura y la tensión que compartíamos. Busqué en mi bolsillo la prenda. La sensación de la tela entre mis dedos aumentó mi excitación, mezclando el placer del momento con una sensación de peligro. Con un gruñido, me moví aún más rápido, llevando a Wendy al borde del clímax. Sus gritos se volvieron más agudos, su cuerpo se contrajo con fuerza. “¡Me vengo!”, gritó, y un momento después, sus músculos se tensaron y un grito de placer resonó en la cocina. Aprovechando el momento de clímax, retiré mi pene de su ano y lo posicioné en la entrada de su vagina, aún húmeda y palpitante. Con un empujón final, me hundí en ella, llenando su interior con mi semen caliente. Wendy gimió de placer, la abracé con fuerza por atrás, sintiendo cómo su cuerpo se relajaba contra el mío. “Dios mío…”, susurró, apoyando su cabeza en mi pecho. “Eso fue… increíble”. Gimió de placer, y luego se separó ligeramente, con una sonrisa radiante. “Creo que ahora sí puedo terminar de hacer la comida”, dijo, dándome un beso rápido. Justo en ese momento, su teléfono sonó, ...
«12...4567»