1. Habitación compartida en el hostal II


    Fecha: 13/01/2026, Categorías: Gays Autor: lasfantasiasdev, Fuente: TodoRelatos

    ... conversaciones...
    
    Conseguí entrar al tren en cuanto se abrió la puerta y, por suerte, acababan de liberarse un par de asientos. Me senté y puse mis bolsas de compra en el suelo entre mis piernas, antes de reclinarme hacia atrás y relajarme en un suspiro. Esperaba que el aire acondicionado del interior contrastara con el calor insoportable de la estación, pero apenas se percibía. Luego de todo el día de un lado para el otro bajo el sol abrasador, tenía los huevos ya sudadísimos y, si no fuera porque respeto el orden público, me los hubiera sacado para ventilarlos allí mismo. Admito que estuve contemplando la idea por una buena parte del trayecto. A ratos, no me parecía tan descabellada. Solo me frenaba la ancianita de semblante dulce que tenía delante.
    
    Ya caminando por la calle que daba al hostal, sentía el sudor deslizarse a chorros por cada parte de mi cuerpo. Cuello, axilas, espalda... Me moría por pegarme otra buena ducha y quizás tirarme a echar la siesta. Rezaba para que el baño compartido estuviera desocupado.
    
    Llegar al hostal se sentía como una promesa de redención. Me cayó de golpe todo el cansancio sobre el cuerpo y subí las escaleras casi arrastrándome, teniendo que evitar a unos mochileros que bajaban con demasiada energía para mi gusto. Dentro de la habitación, el silencio era reconfortante. Ni rastro de Tobby, ni de Kenji, y mucho menos del otro hombre (ni de su pota, gracias al cielo). Dejé las bolsas junto al escritorio, cogí la toalla y me fui ...
    ... directo a la ducha, deshaciéndome de mi ropa por el camino. Empapada de sudor, parecía caer al suelo más pesada de lo que era.
    
    El vaho que flotaba dentro del baño era señal de que alguien más había estado allí hace no mucho. Cerré la puerta detrás de mí y pegué mi espalda desnuda contra ella, sintiendo la frescura de la humedad en mi piel. Entorné los ojos mientras suspiraba de gusto. Uno de los pequeños placeres de la vida... Segundos después, mi mirada casi nublada notó algo extraño en el paisaje.
    
    Eran unos calzoncillos, amarillos con detalles grises, que colgaban del perchero junto al lavabo. Comencé a preguntarme quién habría sido el descuidado, mirándolos con más detenimiento. ¿Serían con los que había dormido Tobby anoche, a pocos metros de mí? ¿O quizás los que se escondían antes bajo elshortdeportivo de Kenji? O quizás eran los del otro compañero... Fuera quien fuera, tenía estilo. Y mucha confianza. Aquel color tan llamativo era una apuesta audaz.
    
    Titubeé balanceándome en la punta de mis pies. Mi instinto natural pedía a gritos enterrar mi nariz en ellos, pero algo más me frenó. Quizás la decencia le había echado una mano a mi angelito guardián. En su lugar, quise hacer mi propia contribución a ese ambiente compartido entre hombres. Me deshice de mis bóxers, aspiré de ellos mi propio olor a sudor y rabo, y los colgué justo al lado de los otros. Los dejaría ahí como unsouvenir.
    
    El agua tardaba unos minutos en calentarse, pero con semejante calor ni siquiera hice ...
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