1. Memorizarse


    Fecha: 14/01/2026, Categorías: Hetero Autor: LucasDario, Fuente: TodoRelatos

    ... dentro. Ni siquiera un camarero, aunque supuse que estaría en la trastienda que se adivinaba, así que me senté en una de las mesas que me parecían más apropiadas para mis planes y trasteé un poco con el móvil hasta que una exclamación me hizo levantar la vista y mirar hacia la barra:
    
    —¡Y estoy hasta los cojones de que me pongáis caritas! ¡Eso es lo que hay!
    
    El dueño de aquel vozarrón salía de una habitación tras la barra y me resultó sencillamente repulsivo. Pesaría fácilmente 130 kilos, sin llegar al 1,70 de estatura. Brillo de sudor en su calvicie y ropa que sin duda había conocido tiempos mejores. Sin duda me hizo replantearme si de verdad era el sitio ideal para la creatividad y la calma, con aquel carácter, más aún cuando advirtió mi presencia y volvió a ese tono despectivo y amenazante.
    
    —Y atiende aquí, coño, ¿no ves que hay un caballero esperando?
    
    La destinataria de su mal humor salía tras él, con la única postura y comunicación verbal que se puede tener ante una persona así. Miraba al suelo, hombros caídos, actitud resignada. Levantó los ojos y, al verme, salió de la barra para dirigirse a mi mesa.
    
    —Buenas tardes, ¿qué le pongo?
    
    En aquel momento pensé que aquella chica en circunstancias normales sería preciosa y muy sexy. Sin embargo, todo el cansancio del mundo se reflejaba en sus ojeras, toda la frustación en sus labios crispados y en el arrastrar de sus pies. No pude sino sentir una empatía infinita por ella.
    
    —No te preocupes, no llevo sentado ...
    ... ni un minuto, no he tenido que esperar nada.
    
    Un pequeño gesto en la cara en señal de agradecimiento por el comentario advertí, aunque no dijo nada y se limitó a mirarme esperando que le dijese lo que me apetecía tomar. Decidí que poco podía hacer yo ahí.
    
    —Un café cortado, por favor.
    
    Una afirmación con la cabeza por toda respuesta me dejó en mi mesa esperando el café y pensando en el pesado ambiente que allí se respiraba. Dudaba si allí podría estar a gusto para abrir el portátil y escribir algunas tardes.
    
    Decidí que de momento no abriría el ordenador y me limitaría a observar un poco la vida de ese local. La chica se había quedado tras la barra después de traerme el café y parecía absorta en algo en sus manos que yo no podía ver. Durante la media hora aproximada que estuve allí apenas entraron dos señoras de avanzada edad que parecían clientas habituales ya que no hizo falta que pidieran nada para que la chica se pusiera a trastear con la cafetera y una chica de mi edad con su hijo pequeño para merendar.
    
    La verdad es que el local era muy agradable, entraba la luz de la tarde de manera muy bonita y era muy tranquilo. Las mesas del fondo eran muy tranquilas y solo me chirriaba ese ambiente tenso entre aquel señor que suponía el dueño y una camarera que parecía soportar el peso del mundo sobre sus hombros. Sin tomar una decisión, recogí mis cosas y me levanté, llevando el café a la barra para pagarlo.
    
    Durante al menos diez segundos aquella chica no reparó en mi ...
«1234...24»