1. LNE (2). Berenjena y mandarina


    Fecha: 18/01/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos

    ... estratégico justo donde no debería.
    
    Cristina, pelo rosa cortísimo al estilo “anime de personaje secundario importante”, shorts mínimos, y sonrisa felina, se le acercó trotando como quien no quiere nada… y lo quiere todo.
    
    —¿Te estás escondiendo del sol o de tus emociones? —le dijo, medio jadeando, medio provocando.
    
    —De los dos. El sol brilla más que mi autoestima y menos que mi ex mujer al volante.
    
    Cristina rio. Una carcajada aguda, sincera, y ligeramente preocupante.
    
    —Sabes, pensé que serías más… idiota. Pero resultas idiota y encantador.
    
    —Gracias. ¿Eso es un cumplido o una advertencia?
    
    Ella se sentó a su lado. Demasiado cerca. Lo justo para invadir su espacio personal como un dron sin licencia.
    
    —Ambas.
    
    Los niños seguían corriendo. Uno gritó “berenjena” y cayó teatralmente. Otro gritó “astrología” y fue eliminado por razones poco claras.
    
    Cristina se estiró, apoyando un brazo detrás de César.
    
    Tenía ese brillo en los ojos que decía: “voy a arrastrarte al caos y ni siquiera vas a resistirte bien.”
    
    —Sabes… —dijo ella, muy cerca de su oído— siempre creíste que yo era lesbiana, ¿no?
    
    César tragó saliva. Se encogió ligeramente.
    
    —No es que lo creyera. Lo cree todo el colegio. Suena a cliché, pero… llevas botas militares y nos llamas “compañeros”…
    
    Cristina le metió mano con precision justamente militar. Al mismo tiempo que un niño cayó al suelo gritando “¡yo soy el testigo protegido del juego!”
    
    César se quedó rígido, mirando a todos ...
    ... lados, asustado, y después a los ojos de ella, oscuros y traviesos.
    
    —¿Cristina? – dijo con un hilo de voz.
    
    —Shhh —susurró ella, con tono sedoso y autoritario—. Nadie mira. Nadie sabe. Nadie sospecha. Y yo estoy aburrida de jugar sola.
    
    Ella le mordió suavemente el lóbulo de la oreja, como quien firma un contrato con los dientes, mientras frotaba adelante y atrás masturbando la polla de César, que crecía exponencialmente entre sus caricias.
    
    —Guardas buen material aquí… Enséñame un poco de lo que le das a la rubia...
    
    César solo pudo murmurar:
    
    —¿Podemos hablar de esto con menos niños en el entorno?
    
    Cristina se separó, soltando la verga de César a punto de reventar, y se puso de pie gritando a los niños:
    
    —¡Regla nueva! ¡Si alguien grita "mandarina", se acaba el juego y todos a casa!
    
    Un niño lo gritó sin entender nada.
    
    Todos se dispersaron.
    
    Cristina se giró, caminando hacia la salida con paso elástico.
    
    —Nos vemos, César. Y recuerda: los caminos rectos... aburren. Llévame por la carretera con baches. Pero que tenga buenas vistas.
    
    Desde la sombra, César se quedó mirando su cuerpo fibroso de campeona provincial de crossfit y el bamboleo hipnótico de sus caderas, breves pero turgentes ,y posiblemente duras como el cemento armado.
    
    —¿Qué demonios acaba de pasar? —murmuró.
    
    ***
    
    Era viernes, lo cual en el mundo escolar Blissot equivalía a “día temático, ensalada de emociones y cafés recalentados”. César había llegado puntual a la reunión de padres ...
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