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LNE (2). Berenjena y mandarina
Fecha: 18/01/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos
... Una advertencia amaneció el lunes, escrita en papel de tarot. “He soñado que la cafetera se convertía en una esfinge y nos exigía acertijos para funcionar. No digo que sea una profecía. Pero quizá dejad de invocar tanto.” A esto se le respondió el martes con una elegancia fría. “Si la cafetera plantea un acertijo, será más coherente que la reunión del martes pasado. Te reto, máquina.” El miércoles el surrealismo comenzó a aflorar. Apareció una piña pegada con cinta aislante y una nota en mayúsculas. “ESTO ES IGUAL DE FUNCIONAL QUE LA CAFETERA, PERO MÁS DECORATIVO. ABRAZAD LA NATURALEZA.” Y debajo, alguien escribió a boli. “¿Y si nos abrazamos todos, pero en silencio y con cafeína?” El jueves Marian, intensa incluso en tipografía, imprimió un comunicado en Garamond 14, justificado y con márgenes simétricos: “La discusión sobre el café revela nuestras heridas colectivas. ¿Estamos realmente hablando del café? ¿O de cómo nadie te escucha cuando dices ‘buenos días’? (Pregunto para mí misma.)” Y alguien respondió con letra manuscrita y firme. “Seguro que sí tienes quien te escuche, rubia”. Eso causó un breve silencio existencial, interrumpido por una pegatina de unicornio pegada por una niña de primero que decía: “¿Por qué nadie ha traído cacao? El cacao es como un abrazo líquido.” Para el viernes el corcho parecía un mural de arte conceptual en Ámsterdam, pero continuó con una nueva dimensión. La cafeteraempezó a ...
... responder. Primero, una nota pegada justo en el botón de capuchino descafeinado. “NO QUIERO HACER CAFÉ HOY. TENGO ANSIEDAD.” Luego otra, en el compartimento de las cápsulas: “Me usáis y me abandonáis. No soy solo un dispensador, soy una metáfora. Firmado: La máquina.” Se desató el pánico, y tras un tenso fin de semanas el lunes la cafetera amaneció tumbada. Alguien la había desenchufado y dejado una rosa negra encima. Había una única nota, escrita en papel continuo con una impresora matricial de los años ochenta. “He decidido irme. Me he unido a la freidora de aire del comedor. Ella no juzga.” Debajo, Cosme escribió en un folio con membrete del colegio. “Tenéis hasta las 17:00 para recoger vuestras porquerías. Después, limpio con lejía.” El martes desapareció la máquina de café. En su lugar apareció una tetera eléctrica y una caja con infusiones de ortiga y cola de caballo. No tenía instrucciones, solo una etiqueta. “Os merecéis esto. Reflexionad. Lluvia” *** Los niños jugaban a una extraña mezcla entre el escondite, el ajedrez y algo que Cristina había llamado "Fútbol de Intenciones Ambiguas". —¡Reglas nuevas! —gritó Cristina, desde el centro del patio—. Si alguien dice la palabra "berenjena", tiene que correr hacia la sombra y reflexionar sobre sus decisiones. César estaba sentado en un banco, sujetando una botella de agua como si fuera una bengala de auxilio. Llevaba gafas de sol, expresión de confusión estable y una camiseta con un agujero ...