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Relato de un profesor erotizado
Fecha: 20/01/2026, Categorías: Hetero Sexo con Maduras Autor: el profesorcito aquel, Fuente: SexoSinTabues30
Se acercaba la hora de clase y me invadía la pereza. Me sentía insatisfecho con mi vida sexual, producto de una ausencia de placer extensa, y eso había aumentado mis pocos anhelos de trabajar. Me apresuré y llegué a las 4:28 p.m. a mi lección de inglés. En el salón estaban mis cinco estudiantes habituales y ella…aquella que estaba empezando a despertar en mí cierta atracción física. Lucía realmente hermosa, su extenso cabello liso y oscuro, sus deliciosas piernas se exhibían al sol de aquel atardecer debido al cortísimo short blanco que ese día vestía. Era divina y estaba empezando a gustarme. Sé que es inadecuado que un docente tenga relaciones sentimentales o sexuales con sus alumnas, pero ella tenía algo que verdaderamente me captaba. Quizá esa mirada que me hacía, la cual irradiaba misterio y me invitaba a que penetrara su mente con el fin de conocer sus más íntimos secretos. La asignatura comenzó como de costumbre, mis pupilos aprenden mucho de mí y, debo confesarlo, yo también aprendo demasiado de ellos. Es una manera de mantenerme joven a través de los años; compartiendo con mis alumnos adolescentes. No obstante, esta chica me miraba constantemente. Cuando nuestros ojos se encontraban, el acto evidenciaba cierta ambigüedad. Era una mirada de vergüenza, pero al mismo tiempo de un enigma insondable que me invitaba a ahondar en su ser. La clase terminó, despedí a mis estudiantes, pero noté que ella esperó a que todos sus compañeros salieran para dirigirme la ...
... palabra: – Profesor, necesito que me haga un favor – dijo con su relajada y suave voz. – ¿En qué le puedo colaborar? – pregunté. – Como usted sabe, tengo una exposición este jueves y le agradecería si me brinda una asesoría. Accedí a dársela debido a que no tenía más lecciones en el día. Eran alrededor de las 6:20 p.m. y pocos sujetos merodeaban los alrededores de nuestra aula. Una vez revisadas sus diapositivas, y curioso por saber la razón de sus repetidas miradas, me aventuré a preguntarle: – He notado que me mira excesivamente en clase, ¿quiere decirme algo? – No, nada profesor. – Su mirada hacia mí es diferente de aquella hacia otras personas. – La gente me ha dicho que soy muy coqueta con mi mirada, pero los hombres tienden a confundir las cosas, profesor. En ese momento deseaba fervientemente que ciertamente ella sintiera algo por mí, y que sin tapujos lo demostrara de una forma más explícita para corresponderle. Pareció alejarse por unos instantes y se disponía a salir cuando se detuvo y me dijo: – ¿Tiene usted algo que decirme, profesor? Temblaba al pensar en una respuesta que me hiciese sentir rechazado y la saliera abandonar despavorida el salón. Aun así, decidí arriesgarme y le confesé: – Desde hace unos días he venido sintiendo cosas por usted diferentes a las que debe sentir un maestro por su alumna… Sus pupilas se hincharon de la sorpresa que aquella declaración causó y exclamando un ruidoso ¡whaaaat! se llevó la mano con el ...