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Relato de un profesor erotizado
Fecha: 20/01/2026, Categorías: Hetero Sexo con Maduras Autor: el profesorcito aquel, Fuente: SexoSinTabues30
... busca un deleite inconmensurable obediente a sus bajos instintos. La agarré fuertemente, y mientras ella me masturbaba, yo no paraba de bordearle los pechos y de besarle los labios…los superiores, por ahora. Comprendí que ella quería hacerlo, quería tener sexo conmigo, pero muchas veces no sabía leer las intenciones de su mirada o bien yo era muy inseguro para ir más allá de nuestra relación académica. Aprovechando el escritorio de nuestro salón, la acosté y le dije que abriera sus piernas con el fin de pasar a besar los otros labios. Su vulva olía bastante bien para mi gusto y lucía exquisitamente depilada. Me extravié merodeando con mi lengua por su clítoris y aunque sus quejidos eran moderados para que los individuos que posiblemente estuvieran cerca no nos notaran, pude observar en esa “cara de yo no fui” la satisfacción tan tremenda que le estaba proporcionando. Llegué a preguntarme hace cuánto no tenía sexo esta muchacha… no más que yo, supuse. – Voy a meter tres dedos en su vagina, espero le guste. – Bueno, como diga, profe. La estimulé plácidamente con una mano mientras la otra se deslizaba por muchas partes de su cuerpo como sus tetas, su cola y sus piernas. Cerró los ojos un momento, quizá para concentrarse en la complacencia que estaba recibiendo. Los abrió desesperadamente. Había notado un cambio de textura en lo que estaba introducido en su vagina, me miró y notó que mi pene ya se encontraba dentro de ella. Trató de retirarse porque le ...
... invadió un temor de tener consecuencias graves después de mi orgasmo. – ¡Profe no, póngase un condón o me largo! – Ahora no tengo, cuando terminemos vamos a la farmacia por la píldora. La penetré en diferentes poses, le ordené que se pusiera arriba de mí y que empezara a mecerse en mi pene, la puse en cuatro y comprobé que efectivamente eso en cuatro no se ve, me encantó ver sus senos balancearse cuando subía y bajaba; apretaba y mordía levemente sus monumentales pezones mientras ella, sin tapujo alguno, condujo una de mis manos para que le estimulara el clítoris. No podía concebir lo que estaba sucediendo y mucho menos ella en condición de aprendiz. Me preguntaba si esa mojigatería que tenía al principio era sólo la fachada de una mujer calientísima y ávida de buscar placer con personas que son tabú, como sus docentes. – Severa puta – pensé. Después de mucha penetración y variedad de posiciones le dije suciamente: – Se lo voy a meter por donde no va a haber sorpresas pasados nueve meses. – Profe por detrás no, me duele, no me ha gustado que me la metan ahí. Pero el calor de la ocasión le ganó. Confieso que sí estuvo difícil entrar, pero luego de estimularle el ano con mi saliva y empezar a penetrarle el recto con uno y luego dos dedos, su dilatación fue generosa para ingresar con el “dedo mayor”. Pareció incomodarle un poco al inicio, pero después le agradó bastante, pues con la libertad de sus manos se tocaba el pecho y ejercía masajes circulares en su ...