1. Capítulo 4. El juego de la noche


    Fecha: 21/01/2026, Categorías: Gays Autor: Jordi97, Fuente: TodoRelatos

    ... camarero sonrió y esta vez, su expresión fue más audaz. En lugar de alejarse, se acercó aún más, apoyándose ligeramente sobre la barra, justo frente a Iván.
    
    —¿Quieres que te muestre lo que pasa cuando te sueltas un poco? —dijo, con un tono que ya no era sólo amable, sino algo más intrigante, tentador.
    
    Iván tragó saliva. Esa pregunta lo dejó en suspenso, el aire entre ellos cargado de algo que no sabía si debía rechazar o seguir. Quería decir que no, que todo esto era demasiado rápido, pero algo en su cuerpo comenzó a responder a la propuesta. La mirada del camarero era desafiante y a la vez cálida, una mezcla peligrosa que lo atraía sin que él pudiera evitarlo.
    
    —¿Cómo? —respondió Iván, sus palabras saliendo más como un susurro, sabiendo que ya había cruzado la línea de lo cómodo.
    
    El camarero no dijo nada más. Simplemente, tomó la copa de vino que tenía sobre la barra y la acercó a Iván. Con un movimiento fluido y deliberado, le pasó la copa, dejando que sus dedos se rozaran brevemente. Iván sintió una descarga inmediata en su piel, como si todo su cuerpo hubiera despertado de un largo sueño.
    
    El camarero volvió a sonreír, esta vez con algo de picardía.
    
    —Sígueme. —dijo, mientras caminaba hacia la parte trasera del bar.
    
    Iván lo observó un momento, con el corazón latiendo más rápido. Parte de él pensaba en salir corriendo, pero algo más profundo, algo más primitivo, lo impulsó a levantarse y seguir al camarero. A medida que caminaban por el pasillo hacia el ...
    ... baño, el silencio entre ellos se hizo más pesado, más tenso.
    
    Iván ya no sentía la duda que lo había acechado durante tanto tiempo. En ese momento, en ese baño estrecho y casi secreto, no había miedo ni reservas. Solo el deseo, la electricidad que recorría su cuerpo y la certeza de que este era su momento. No pensó en lo que era correcto o incorrecto. Solo pensó en lo que quería.
    
    El camarero lo miró de arriba abajo, con una sonrisa provocadora. Iván no se apartó. Al contrario, dio un paso al frente, acercándose aún más a él, sin mostrar ni una pizca de inseguridad. Estaba decidido.
    
    Con una mano firme, Iván le tomó el cuello de la camisa al camarero y lo atrajo hacia él, provocando que el joven tropezara ligeramente con la cercanía. La respiración de Iván era ahora profunda, controlada, pero cargada de tensión.
    
    —¿Te gusta lo que ves? —preguntó Iván con una sonrisa ladeada, la voz grave, llena de confianza.
    
    El camarero parpadeó, algo sorprendido por la audacia de Iván, pero no se apartó. En lugar de eso, se dejó llevar por la atracción, como si hubiera esperado una reacción como esa. Iván podía sentir cómo el camarero se tensaba bajo sus manos, cómo las miradas entre ellos se cargaban de un magnetismo palpable.
    
    Iván no perdió tiempo. Con una rapidez inesperada, deslizó sus manos hacia los pantalones del camarero, abriendo el botón con un gesto rápido. Mientras lo hacía, sus ojos nunca se apartaron de los de él. No había inseguridad, no había dudas, solo un deseo ...
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