1. Soy hijo de puta Libro II // Cap. 2


    Fecha: 23/01/2026, Categorías: Incesto Autor: JOS LIRA, Fuente: TodoRelatos

    Todo ha salido conforme a lo planeado. Por lo menos conforme lo planeado por Amelia, que le urgía firmar un contrato millonario con los padres del prometido de su hija para la construcción de un inmobiliario que liderará el cornudo de su marido.
    
    Lo hicieron después de consolidar los planes de boda entre mi hermana y el pingüino, que por lo que pude intuir, será un matrimonio muy ventajoso para Amelia y su marido. Un matrimonio arreglado como en la época de los burros, vamos. Entre tanto, yo comencé con mis labores de seducción hacia la señora Julia, suegra de mi hermanita Esther, a quien lo que le faltaba de pechos le sobraba de culo.
    
    Julia a pesar de ser cincuentona, es una mujer muy guapa y elegante que, aunque con reservas, aceptó cada uno de mis halagos y comentarios, visiblemente fascinada por mi porte y lenguaje, y un tanto nerviosa.
    
    —Que muchacho más encantador —me decía cada vez que se sonrojaba, poniendo sus manos blancas en mis musculosas muñecas, palpando mis relieves.
    
    La sorprendí varias veces mirando mi cara y mis bíceps corpulentos, sobre todo después de que me quité el blazer y ella pudo descubrir cómo mi camisa parecía explotar sobre mi torso y pecho fornido y marcado.
    
    En la ignorancia de su marido, varias veces noté que Julia hacía contacto físico con mi antebrazo, mi mano, y en alguna ocasión hasta en mi pierna, debajo de la mesa, frotando con sus dedos o con sus uñas la dureza de mis músculos.
    
    Y eso me dio pauta para también comenzar con ...
    ... ligeros tocamientos sobre ella que de momento sólo reduje a sus sedosas manos.
    
    De reojo, la mirada de odio que me dedicaba Esteban me fulminaba en cada parpadeo. Y yo me regodeaba en su sufrimiento al recordar que el muy puto solía obligar a mi hermanita a vomitar cuando creía que ella había consumido drogas.
    
    Durante la firma de contrato, Amelia se puso de pie, se recompuso su ajustado vestido de satín mientras discretamente echaba desodorante ambiental en su propósito de ocultar el aroma de su coño caliente y del semen que me sacó a mamadas y que al parecer ella todavía tenía penetrado en los poros de su nariz.
    
    Acompañamos a la “ejemplar” familia Sotomayor hasta su lujosa camioneta, y doña Julia no se cortó nada a la hora de despedirse de mí cuando me pidió que me flexionara para darme dos besos en las mejillas mientras yo le restregaba todo mi paquete en su bonita figura. Ella debió de sentir la dureza de mi envergadura, porque con un gesto de atragantamiento y un rubor en las mejillas se echó hacia atrás y sufrió una risa histérica que dejó descolocados a su marido y al estúpido de su hijito.
    
    Esteban me miró nuevamente con suma animadversión y justo en ese momento encontré una nueva razón para cogerme a su mamita, soñarle con eyacular dentro de ella hasta que le salga mi lefa por la boca y la nariz. Le sonreí sardónicamente y él simplemente se dio la media vuelta y se marchó, no sin antes darle un beso a su guapa prometida.
    
    La infeliz parejita de Amelia y ...
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