1. Soy hijo de puta Libro II // Cap. 2


    Fecha: 23/01/2026, Categorías: Incesto Autor: JOS LIRA, Fuente: TodoRelatos

    ... Urbano se dirigieron a su habitación (mi madre ni siquiera hizo por dirigirme una mirada), y yo retorné hacia mi loft, caminando por la orilla de la piscina pensando en cuánto iba a disfrutar probando las mieles de la madre del pingüino, cuando de pronto oí unos pasos rápidos detrás de mí.
    
    —Kike —era la voz de la brujilla de Esther, que me seguía a pasos agigantados, dando grandes zancadas sobre sus tacones altos—. ¿Qué carajos te traías con Julia, hoy, eh?
    
    Me detuve y la miré directo hacia sus bonitos ojos verdes como las esmeraldas. Esther estaba guapísima, con su cabello cobrizo recogido, sus dos mechones que le afilaban aún más su perfecto rostro, el vestidito fino de color planta y de niña fresa que le llegaba hasta la mitad de sus piernas blancas y que definía a la perfección sus angulosas caderas, su delgada cintura, su culito respingón y sus redondas tetitas que se marcaban en su discreto escote.
    
    Con su figura delicada y esbelta, pero de labios carnosos y de color rosado, Esther hizo una mueca de niña caprichosa mientras esperaba mi respuesta.
    
    —¿Perdona? —enarqué una ceja.
    
    —No te hagas pendejo, Kike. ¿Qué te traes con Julia, la madre de mi novio?
    
    —¿Cómo que qué me traigo con Julia? No te entiendo —me hice el desentendido, contemplando con atención su espectacular hermosura.
    
    —Sé lo que vi, Kike.
    
    —¿Y qué fue lo que viste según tú, brujilla?
    
    —Te repito que no te hagas pendejo —gruñó ella, cada vez más enojada—. Vi los toqueteos, las miraditas ...
    ... juguetonas. Los susurros. Ese abrazo final.
    
    —¿Ajá? —enarqué una ceja una vez más, restándole importancia a sus quejas de niña berrinchuda.
    
    —¿Te ordenó mi madre que la sedujeras? —concluyó.
    
    Sonreí cuando descubrí que mi hermosa hermanita me había estado vigilando durante toda la noche.
    
    —No me digas que estás celosa, brujilla.
    
    Esther suspiró hondo, encolerizada. Frunció la cara con odio y me gritó:
    
    —¡Vete a la mierda, Kike!
    
    Escuché su voz quebrada, y cuando entendí que en verdad estaba afectada por mi comportamiento con su suegra corrí tras ella, cuando comenzó a huir de mí. La detuve posando mi manaza en su delicado brazo, y ella me miró con los ojos encharcados.
    
    —¿Por qué te pones así, Esther? No manches.
    
    —¡Como si te importara, idiota!
    
    —Claro que me importas, niña, déjame que te vea… ¿en serio estás llorando? ¡Esther, ¿qué te ocurre?! ¿Qué te hice?
    
    —¡Suéltame y ve a fingir que te importan las personas a otro lado!
    
    —¡Tú me importas, pequeña! —limpié las lágrimas espesas que se desprendían desde sus brillantes ojitos verdes y por tercera vez desde que la conozco sentí una punzada muy intensa en mi pecho que me hizo recordar que muy en el fondo de mi corazón tengo un tipo de buenos sentimientos que pocas veces he logrado experimentar—. ¿Por qué estás llorando? ¿Sólo porque estuve “seduciendo” a Julia, según tú?
    
    —¡No te creas que eres el centro de atención, Kike, lloro por todas las mierdas que me pasan a mí, pero dio la casualidad de que me ...
«1234...13»