1. Soy hijo de puta Libro II // Cap. 2


    Fecha: 23/01/2026, Categorías: Incesto Autor: JOS LIRA, Fuente: TodoRelatos

    ... que obviamente no me importa.
    
    —¿Entonces por qué estás enojada conmigo?
    
    —Porque ahora pretendes seducir también a la madre de mi futuro marido… ¿Qué es lo que pretendes? Mejor dicho, ¿qué es lo que pretenden tú y mi madre con ello?
    
    Me quedé callado y la miré. Por lo menos Esthercita estaba más serena. Más hermosa y brillante que nunca.
    
    La pobre de mi hermana (que de pobre no tiene nada) a pesar de ser una chica clasista y presuntuosa que cree que el mundo no la merece, también es víctima de nuestra madre. Su frívolo y superficial comportamiento es una consecuencia innegable de la crianza narcisista y antipática que ha recibido de parte de sus padres.
    
    Jamás he visto un gesto o actitud maternal de parte de Amelia hacia Esther que sugiera un cariño propio entre una madre y su hija. Más bien parecen rivalizar en capricho y belleza. Me queda claro que para Amelia, Esthercita solo es un cheque en blanco que le afianza una vida llena de lujos al lado de su marido. Mi hermana para ella es sólo su moneda de cambio.
    
    Sin temor a equivocarme, casi puedo asegurar que si el cornudo aún no ha mandado a la mierda a Amelia es porque sí… algo la ha de querer, pero sobre todo porque gracias a ella él cree tener controlada a su hija.
    
    —Tu madre quiere mantener el control del contrato que acaban de firmar esta noche tus suegros —confesé.
    
    Esther se echó a reír, completamente indignada, diciendo para sí algo como “lo sabía… lo sabía…”
    
    —¿Y piensa que si te coges a ...
    ... Julia, habrá menos riesgos de que algo salga mal?
    
    —Pues… algo así —me encogí de hombros.
    
    También entiendo que Urbano probablemente trata con más condescendencia a mi hermanita que la propia Amelia, pero el afecto tampoco es para echar cohetes al cielo. Él quiere más a Esther de lo que la quiere su madre, de eso no hay duda, pero su propio trabajo, el mundo en el que se desarrolla y todo el contexto en el que vive hace que el afecto que le ofrece a su unigénita no sea suficiente para que ella tenga mejores vínculos emocionales.
    
    —Y no es por celos por lo que estoy así —me aclara ya más serenada—, pero… tengo miedo de que esto pueda afectar mi relación con Esteban.
    
    —Ese pedazo de mierda no te merece en absoluto, pequeña.
    
    Mi hermana me miró dulcemente, sus ojos verdes refulgieron como si quisiera pedir que la rescatara del destino que le deparaba si seguía adelante con esa locura de boda. Luego miró mis labios y se relamió los suyos.
    
    Y recordé el sabor de su dulzura. De su avidez. De su frescura. Y mi sexo palpitó.
    
    —Tengo que irme —me dijo—, y perdón por decirte hijo de puta.
    
    Sonreí ante su inocencia y su intento por parecer soberbia y acaricié su suave mejilla. Ella se estremeció.
    
    —A ver, brujilla, en realidad me dijiste pendejo: no recuerdo que me llamaras “hijo de puta” en ningún momento.
    
    Esther volvió a sonreír, ya más tranquila. Se dejó acariciar por las yemas de mis dedos y suspiró apasionada. Sus labios carnosos y rosados estaban muy jugosos. Su ...
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