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Soy hijo de puta Libro II // Cap. 2
Fecha: 23/01/2026, Categorías: Incesto Autor: JOS LIRA, Fuente: TodoRelatos
... aliento a frutas me enloqueció. —Entonces sólo lo pensé, Kike, perdón también por ello. Por ofenderte en silencio. Me eché a reír. —Estás loquita. —Lo sé —me dio un abrazo repentino que me tomó desprevenido. Sus pechos turgentes se aplastaron contra mí. Su aroma penetró cada poro de mi piel. Mis manos de inmediato la enrollaron y la atrajeron hacia mí, y mi erección palpitó sobre su cuerpo mientras sentía su fragilidad entre mis brazos musculosos. —¿Amigos, entonces? —le supliqué, oliendo su delicioso pelo. Su sonrisa me desbarató. Hizo por alejarse de mí hasta que nos separamos. Que ojazos tan bellos. —Está bien… sé que si te coges a mi mamá es porque te paga. —No hablemos de ella ahora, ¿vale? Nuestras manos estaban unidas. Sus labios gorditos seguían brillantes. Sus pechos se habían desacomodado de su escote y ahora podía mirar los contornos de seda de su delicado sujetador. —Vale. Buenas noches Kike… —Buenas noches… Esther. Nuestros labios se quedaron en suspensivos. Tanto ella como yo queríamos unirlos. Queríamos besarnos. Usar nuestras lenguas para invadir la boca del otro. Pero ella se detuvo porque estaba comprometida. Y yo no insistí porque… Porque Esther es mi hermana. Así que la liberé y la dejé marcharse. Ya no está entre mis planes hacerle daño. Más bien, tengo que protegerla del mierda de su prometido y de la perra de su propia madre. *** Mi hermanita, a pesar de ser hermosa, con un cuerpo espectacular y ...
... mostrarse soberbia, superficial y presumida, en el fondo tiene baja autoestima. Noto que suele manifestar problemas con sus relaciones afectivas. Un signo de ello es su aislamiento social. Tiene amigas, sí, pero suele estar siempre en segundo plano. Y Amelia no ha ayudado mucho en enriquecer su autoestima con sus actitudes de perra que tiene hacia ella: hacia su propia hija. Lo sé porque esta mañana me lo ha contado Odalia, la criada jamona de cuerpo abundante y seboso, que me suele contar secretos de “pasillo” (que sólo las chachas pueden conseguir) y cuya información sólo le puedo sacar cuando la tengo a cuatro patas en el recibidor de mi loft, sobre la alfombra, mientras le acomodo la matriz a pollazos. —¡Ufff! —recuerdo que gritaba esta mañana la muy cerda mientras la tenía en cuatro sobre la alfombra, con su cara mirando hacia la pared y yo de rodillas detrás de ella, perforándole mi pistón en su engrasado cilindro, viendo cómo sus nalgas carnudas botaban sobre su propia grasa—… La patrona… ha sido una perra con su hija, ¡hummm…!. —Cuéntame, cerdita sebosa, ¿por qué ha sido una perra con la brujilla? Me encanta cómo su grasiento culo choca contra mis muslos cada vez que la perforo, y sus carnes se alebrestan y parecen formarse olas sobre su propio cuerpo ante cada impacto con mis piernas. —¡La patrona! ¡Ufff…! ¡Se sabe… por aquí… ay ay ay! —¿Qué se sabe por aquí de la patrona, puerquita? Odalia se excita cuando la insulto. Sus extraños fetiches de sentirse ...