1. La cita que deseé y nunca me atreví


    Fecha: 24/01/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Amosa, Fuente: TodoRelatos

    Se despierta temprano, sintiendo en su cuerpo una leve inquietud. Incapaz de pasar la mañana en la cama, se levanta y dedica
el tiempo a preparar cuidadosamente todo lo que va a necesitar esa tarde. Pasan las horas, a las doce está todo colocado
sobre la cama. La ansiedad se acrecienta con el paso de las horas.

Observa la ropa colocada sobre la cama, elegida buscando una mezcla de elegancia y atrevimiento, con su punto justo de
provocación, colores sobrios, un escote un poco más pronunciado que su ropa habitual, la falda ajustada y unos centímetros
por encima de la rodilla. Roza la lencería con sus manos, encaje y seda, finas medias negras y unos zapatos con tacones
imposibles. Se arregla con tiempo de sobra, esmerándose en cada detalle. El maquillaje, el peinado, todo repasado una y otra
vez, un último gesto cogiendo un frasco de perfume, oriental, intenso, evocador.

La hora se acerca. Un mensaje le anuncia que la recogerá en unos minutos. Coge su bolso y las llaves, una última mirada al
espejo antes de salir. Y baja la escalera sin prisa por miedo a tropezar.

Se queda esperando en la puerta y casi inmediatamente ve llegar un coche que para un segundo en doble fila, con el tiempo
justo para poder subir. Mientras se abrocha el cinturón le saluda y parlotea, sonriendo. No recibe respuesta alguna. Su mano
manipula algún botón y la música la acalla. Los acordes de un tango, cree reconocer la canción… Margot.

Permanece en silencio, observándole de reojo mientras sus manos se ...
    ... mueven inquietas y sus dedos giran incesantemente esa
alianza que no sabe cuando quitarse, después de tantos años casi forma parte de ella. Aunque la vida continúe, el pasado
nunca abandona del todo a una viuda. Nadie, ni siquiera su marido, conoció nunca el secreto más oscuro de su alma, su deseo
y su debilidad.

Al darse cuenta que la está mirando detiene el movimiento nervioso de sus manos. Inconscientemente se lleva una mano al
cuello y pasa un dedo bajo la cadena, deslizándolo hasta llegar a la mariposa de plata, regalo de su padre cuando aún era una
niña, que la ha acompañado siempre como un talismán de buena suerte. Sus dedos acarician el pequeño ópalo de fuego,
como si notasen el reflejo naranja que desprende.

Acuden a su pensamiento viejos recuerdos, un día supo que tenía que hacerlo, que era hora o nunca. No ha sido fácil, nadie
habla abiertamente de sus deseos más perversos y ocultos. Mira por la ventanilla y han dejado atrás la ciudad.
    
    Siente
desasosiego ante ese silencio incómodo y esa ruta solitaria. Una preocupación que le hace fruncir el ceño, ante la
incertidumbre de lo desconocido. Y ahora duda de su decisión ha sido la correcta, en un paraje desierto, con un extraño del
que apenas sabe nada.

El coche se desvía por un camino poco transitado y frena junto a unas encinas. Sale del coche, y lo rodea hasta llegar a su
puerta. La abre, y con un movimiento brusco tira de su brazo y la hace salir. Camina hacia la parte trasera del coche,
arrastrándola, y saca ...
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