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La cita que deseé y nunca me atreví
Fecha: 24/01/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Amosa, Fuente: TodoRelatos
... del maletero una bolsa de deporte, la deja en el suelo. Se gira hacia ella. No puede evitar apartar la mirada, que deja vagar abrumada, y se queda fija, hasta que un pequeño roedor distrae su atención. Vuelve a la realidad y se deja caer sobre el coche, asustada. Clava ahora su mirada en la bolsa, caída a sus pies. Medio abierta la cremallera, observa su interior y reprime un grito. A pesar de la oscuridad puede distinguir una cuerda perfectamente enrollada, un palo, fino y corto, pulido hasta relucir y al fondo asoma lo que parece el mango de un cuchillo. La falta de luz le impedía reconocer el resto del contenido. El miedo la mantiene inmóvil y descolocada. El roce en los tobillos de las hojas bajas de la encina más cercana la trae de nuevo a la realidad. Baja la mirada y ve las delicadas medias enganchadas a varias hojas y ya con varios agujeros. Con una mano sobre su brazo, firme y resuelta, la hace caminar unos pasos. Algo esconde en la otra mano, aunque no consiga ver de qué se trata Están junto a una encina y la oscuridad es casi absoluta. La obliga a apoyar la espalda en el tronco rugoso. Siente la corteza clavarse en la piel. Intuye que manipula algo entre sus manos. Algo se ciñe a su cuerpo, rodeando sus hombros y su cintura. Otro movimiento abriéndole las piernas y ahora son los tobillos los inmovilizados. Eran unas cuerdas lo que llevaba en la mano. Se siente pegada al árbol, inmovilizada. Con cada intento de movimiento solo consigue clavar más la corteza. ...
... Escucha pasos alejándose hacia el coche y unos segundos más tarde el ronroneo del motor llena el silencio. Lo primero que se le ocurre es que vaya a dejarla allí, sola, atada y en medio de la noche. El fresco de la noche se vuelve un frio intenso al imaginarlo. De repente la luz de los faros colándose entre las ramas la deslumbra un momento, hasta que se sus ojos se acostumbran a ella. Unos pasos acercándose de nuevo la tranquilizan. Camina despacio con la bolsa en la mano. De pie ante ella, la observa detenidamente. Con un gesto suave que quiere ser tranquilizador le acaricia el pelo. Unos dedos rápidos y ágiles abren los botones de su blusa. Observa la piel blanca contrastando con el sujetador oscuro. Con dificultad lo estira hasta pasarlo detrás del cuello. Un escalofrió le recorre la espalda al sentirse expuesta. Nota la piel erizada y una breve mirada le muestra los pezones tensos e insolentes. Desamparada y vulnerable, el miedo aparece de nuevo. Ahora esas manos se mueven bajo su falda. Una mano debajo de sus bragas, unos dedos hurgando en su coño.... Un gesto brusco y nota las bragas en las rodillas. Da un paso atrás y la observa otra vez. Rebusca en la bolsa y ella ve un destello en su mano. Se le desboca la respiración al ver el cuchillo. Grita asustada pidiendo ayuda, sin ser consciente que está en medio de la nada. Lo ve acercarse con el cuchillo en la mano. Con gesto decidido corta los costados de las bragas y antes de que pare de gritar las arruga creando ...