1. La cita que deseé y nunca me atreví


    Fecha: 24/01/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Amosa, Fuente: TodoRelatos

    ... como puede las bragas para liberarse de esa
sequedad que le causaban. Se inclina hacia ella, la besa y muerde sus doloridos labios. Repite el gesto de negación y
sonriendo le susurra, vas a esperar un poco más.

Lentamente desata las cuerdas, primero los tobillos, luego la cintura y finalmente los hombros. Con suavidad separa su cuerpo
del árbol y con movimientos enérgicos le masajea los hombros y los brazos. 

Sujeta una de las cuerdas alrededor de su cuello, ajustándola para que le presione. Con un gesto le indica que se agache, una
mano sobre el hombro y la coloca de rodillas. Camina lentamente alrededor de la encina, la cuerda entre sus dedos. Se ve
obligada a seguirle, arrastrándose. Cada piedra, cada hoja, cada tallo... se clavan en sus rodillas. Nota como las medias se
enganchan continuamente y como se desgarran al continuar su avance. Finalmente se dirigen hacia el coche. La luz de los
faros la deslumbra y sigue sin ver por donde pasa.

Se para junto al vehículo. La ayuda a levantarse, con brusquedad. Suelta la cuerda y la tumba boca abajo sobre el capó. Mira
a su alrededor, confundido. Se da cuenta que olvidó la bolsa junto al árbol. Resignado, mira de nuevo a su alrededor y no ve
nada que le convenza. Camina los pocos pasos que le separan de la bolsa y la acerca al coche. 

Coge una vara pequeña y pulida. Golpea con ella su mano varias veces, calibrando la intensidad de cada golpe. Cuando le
parece adecuado se gira hacia ella. 

Con un gesto lento y suave desliza ...
    ... la vara desde la nuca, notando como se estremece, por sus nalgas hasta las rodillas,
zigzagueando por sus piernas. 

Un momento después la levanta y la deja caer con fuerza. Ella lo adivina al sentir como corta el aire y un segundo después el
azote. Uno detrás de otro, mismo intervalo, misma intensidad. Se imagina la piel enrojecida y nota el calor que se extiende
rápidamente. Primero en una nalga, después en la otra. 

Se pega al capó del coche, los brazos extendidos y eleva su culo ofreciéndoselo, ansiando sentirlo dentro de ella.
No sabe cuánto tiempo pasa hasta que se detienen los azotes. La vara al caer al suelo rompe el silencio, seguida del ruido de
una cremallera que se abre y el roce en sus rodillas de un pantalón cayendo al suelo. 

Ahora está pegado a ella. Piel con piel. Las manos sobre sus caderas le hacen levantar la cintura y su culo queda aún más
expuesto. Se inclina sobre ella, dejando caer el peso del cuerpo sobre su espalda. El aliento en la nuca y un mordisco breve
en la oreja. 

Se separa de ella, unas manos ansiosas separan sus nalgas. Nota su polla pegada al cuerpo, explorándola. Un dedo juguetea
en su ano, presionando en círculos. Intenta relajarse, respira despacio, ordenando a su cuerpo una tranquilidad que está lejos
de sentir. 

Con un movimiento rápido y fuerte le mete la polla dentro. No puede evitar un grito y todo su cuerpo se tensa de nuevo. 
Intenta moverse y liberarse pero le resulta imposible, las piernas sobre las de ella, las manos firmes ...