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La cita que deseé y nunca me atreví
Fecha: 24/01/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Amosa, Fuente: TodoRelatos
... una bola y se las mete en la boca. Le falta el aire, el grito se ha convertido en un murmullo vago. Intenta escupirlas y a cada movimiento la boca está más seca. Poco a poco va consiguiendo sacarlas. Cuando se da cuenta de sus intenciones coge algo más de la bolsa. Corta un trozo de cinta americana, empuja las bragas otra vez dentro de la boca y cubre sus labios con la cinta. Inclina la cabeza hacia ella, sintiendo el aliento sobre su piel. Los labios recorriendo el lóbulo de la oreja, bajando lentamente por el cuello. Una mano descuidada sobre el hombro, unos dedos inquietos alrededor de su pecho dibujando círculos alrededor del pezón. Su cuerpo se relaja y disfruta de cada sensación, pero no dura mucho. Cuando menos lo espera unos dedos que le parecen de acero pellizcan con fuerza el pezón. El dolor se extiende y el cuerpo se tensa, se pega a la encina tratando de separarse de esos dedos. Aún sin tiempo para recuperarse la mano libre le tapa repentinamente la nariz. La falta de aire le roba la poca fuerza que le quedaba. Cierra los ojos, su cuerpo y su mente abandonan la lucha. Se rinde y se entrega. Se aleja dos pasos. Inmóvil y en silencio observa la escena. Le da tiempo a respirar profundamente intentando calmarse. No dura mucho el descanso. Se aproxima de nuevo y con una flexión de rodilla se inclina y recoge algo del suelo. Apoya su cuerpo sobre ella, siente su respiración, su calor, el roce de su pelo en la mejilla, sus labios rozando la oreja y el su ...
... aliento sobre la piel. Con voz suave y baja susurra en su oído, estás bien? La respuesta es un breve movimiento de cabeza, asintiendo. Un paso atrás, mirándola. Unos dedos apartándole el pelo de la cara, una caricia en la mejilla y una mano alrededor de la cintura. Unos dedos ágiles moviendose sobre los botones de su falda, desabotonando uno a uno, y la falda cae a sus pies. Extiende la mano libre hacia ella, mostrando lo que recogió del suelo. Una hoja grande, rugosa, los bordes puntiagudos. Le parece áspera y rígida. La nota sobre un hombro, jugando sobre su piel erizada por el frio. Se desliza hacia su pecho. El movimiento es tan suave que le parece una caricia. Aumenta la presión y cuando alcanza el pezón es perturbadora. Aún está acostumbrándose a esa sensación cuando una mano ágil y rápida se mete entre sus piernas y dos dedos se clavan en su coño. Se mueven rápidos, presionando con fuerza. Nota calor y excitación y la humedad de su coño resbalando por las piernas. Se remueve inquieta. Siente un dedo dentro de ella... dos... tres. Cada vez empujan más fuerte y más rápido. La excitación aumenta con cada movimiento. Arquea la espalda y la cuerda se clava con fuerza en su cintura, sus caderas intentan seguir el rítmico movimiento. Le parece que va a explotar en cualquier momento. Como si leyese su pensamiento la mira fijamente y su cabeza hace un gesto firme de negación. Una mano rápida le arranca la cinta de la boca y apenas es consciente del dolor que le provoca. Escupe ...