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La cita que deseé y nunca me atreví
Fecha: 24/01/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Amosa, Fuente: TodoRelatos
... en las caderas. No se mueve pero tampoco la saca. Deja pasar un par de minutos y entonces empieza a moverse. Cada movimiento es más rápido y más fuerte que el anterior. Intenta seguir su ritmo. Toda la excitación acumulada vuelve a ella. Escucha las dos respiraciones acordes, ansiosas y jadeantes. Sabe que falta poco. Gira la cabeza y busca su mirada, diciéndole sin palabras que ya no aguanta más. Le devuelve la mirada con un gesto crispado que quiere ser una sonrisa y sigue clavándole la polla cada vez con más fuerza, queriendo atravesarla. Se detiene un segundo. Lo mira. Él asiente con la cabeza y continúa. Su voz resuena en la oscuridad cuando grita YA!!! Siente su leche dentro de ella y se corre con él. Su coño ardiente explota y las fuerzas la abandonan. Todavía con su polla dentro se deja caer sobre el capó disfrutando de cada estremecimiento. Se tumba de nuevo sobre ella, la piel sudorosa y caliente, la respiración agitada. Se quedan así hasta que poco a poco se recuperan. Él se incorpora primero y la ayuda a incorporarse. La abraza y la lleva hasta la puerta del coche. Del maletero saca una manta y la envuelve con ella. La ayuda a sentarse. Mientras se va recuperando le observa moverse recogiendo cada cosa tirada por el suelo. Lo mete de cualquier ...
... manera en la bolsa y cuando ya no queda nada la tira al asiento trasero. Se sienta al volante y pone música. Le acaricia el pelo y arranca. Hacen el camino de vuelta en silencio. Cuando llegan a la puerta de la casa observa detenidamente, del bolso saca las llaves y se las pone en la mano. Le da las últimas instrucciones, baja del coche cuando te avise, sube a casa, ducha y sofá. La abraza y la besa sin prisas. Le hace un gesto para que baje y ella corre al portal cubierta por la manta, escondiendo la escasa ropa que le queda puesta. Sube rápida las escaleras y se encierra en casa. Se deja caer en la primera silla que encuentra y le dan ganas de meterse en la cama. Haciendo un esfuerzo se levanta y le hace caso, el agua caliente de la ducha la adormece y se resiste a cerrar el grifo. Con un albornoz como todo vestuario se tumba en el sofá y cierra los ojos. No lleva ni unos minutos que oye el timbre de la puerta. No se mueve. Suena de nuevo. Lo ignora. Ahora más insistente. No se imagina quien pueda ser a esas horas. No le queda más remedio que acercarse a la puerta. Abre y le ve. En una mano la bolsa de deporte, en la otra mano una caja de pizza. Se aparta y le deja pasar surgencias ideas charlas al e-mail contesto a todas como siempre no te toques sin decirlo