1. La Puta de Morales - Parte 1


    Fecha: 27/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Natalia Guardia, Fuente: TodoRelatos

    ... recogía sus cosas.
    
    El invierno se aferraba a la ciudad con dedos gélidos, y el aire matutino cortaba como cuchillas al entrar por las ventanas mal selladas de la oficina. Paulita, envuelta en un abrigo de lana fina que apenas mitigaba el frío, observaba con los brazos cruzados cómo sus compañeras se agrupaban alrededor del café caliente, sus risas formando pequeñas nubes de vapor en el aire. La rutina de siempre, hasta que la voz de Ignacio Morales resonó con una autoridad que hacía eco en las paredes de cristal.
    
    —¡Atención, por favor! —su tono era el de un general anunciando una batalla, y todas las cabezas giraron hacia él.
    
    Paulita no pudo evitar notar cómo algunas de las más jóvenes se enderezaban, como si su cuerpo respondiera instintivamente a la promesa de atención masculina. Morales, con su traje mal ajustado y su calva brillante bajo los fluorescentes, parecía hincharse bajo esas miradas.
    
    —Tenemos noticias importantes —continuó, deslizando los dedos por el nudo de su corbata—. Hay un superior buscando una nueva secretaria ejecutiva. Solo una plaza, pero me han ordenado presentar tres candidatas.
    
    El silencio fue instantáneo. Paulita sintió cómo sus uñas se clavaban en las palmas de sus manos.
    
    —Las elegidas son… —hizo una pausa dramática, como si disfrutara de la tensión que creaba—: Valeria, Luciana y Camila.
    
    El aire se le atoró en la garganta a Paulita. Dos de esos nombres le eran demasiado familiares: las mismas chicas que había visto ...
    ... retorciéndose bajo Morales en el almacén y en el despacho vacío. La tercera, Camila, seguramente también tenía sus "favorcitos" ocultos.
    
    Las tres jóvenes estallaron en risitas nerviosas, abrazándose como si ya hubieran ganado. Paulita las observó con una mezcla de asco y envidia. Valeria, la más descarada de las tres, lanzó una mirada triunfal a su alrededor, como si supiera que las demás estaban calculando cuántas veces se habían arrodillado para merecer esa oportunidad.
    
    —¡Felicidades, chicas! —Morales sonrió, mostrando una hilera de dientes amarillentos—. Prepárense, porque la entrevista será la próxima semana.
    
    Paulita tuvo que morderse el labio con fuerza para no gritar. El sabor a sangre metálica se mezcló con su rabia. "No me voy a coger a ese pelado", se repetía, como un mantra. Pero otra parte de su mente, más fría y calculadora, empezaba a trazar líneas que nunca antes había considerado.
    
    —Ah, y para las que no fueron seleccionadas —añadió Morales, con una sonrisa que pretendía ser alentadora—, no se desanimen. El mes que viene habrá otro posible ascenso. Sigan esforzándose.
    
    El mensaje era claro: sigan compitiendo, sigan buscando mi favor.
    
    Paulita apretó la mandíbula. Tenía veinticuatro años, era hermosa, inteligente, y había trabajado más duro que cualquiera de esas niñas. ¿De verdad estaba considerando lo que creía que estaba considerando?
    
    —¡Paulita, felicítalas! —una compañera le dio un codazo, sacándola de sus pensamientos.
    
    —Claro —respondió ...
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