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La Puta de Morales - Parte 1
Fecha: 27/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Natalia Guardia, Fuente: TodoRelatos
... mecánicamente, forzando una sonrisa mientras se acercaba al grupo. —¡Gracias! —Valeria le lanzó una mirada de superioridad—. Ojalá pronto sea tu turno. Paulita sintió que algo dentro de ella se resquebrajaba. Al día siguiente, todo fue peor. Llegaron tres nuevas empleadas, todas de dieciocho años, todas con sonrisas frescas y cuerpos esbeltos que llenaban los vestidos ajustados de una manera casi obscena. Pero lo más revelador fue cómo, apenas pusieron un pie en la oficina, sus ojos buscaron a Morales. Y cuando lo encontraron, le sonrieron. No con respeto, no con timidez, sino con una complicidad que hizo que Paulita se sintiera como una ingenua. "¿Estas pendejas entienden mejor el juego que yo?" La pregunta la persiguió todo el día, incluso cuando intentaba concentrarse en sus informes. Observó cómo las nuevas se acercaban a Morales con excusas ridículas, cómo se inclinaban sobre su escritorio para mostrar generosos escotes, cómo reían demasiado fuerte ante sus chistes malos. Y entonces, como si una cortina se hubiera descorrido, Paulita lo entendió todo. No se trataba de méritos. No se trataba de esfuerzo. Era un juego, uno sucio y antiguo, y ella había estado jugando con las reglas equivocadas. Esa noche, mientras se miraba en el espejo de su baño, dejó que el agua fría corriera por sus muñecas, intentando calmar el fuego que ardía en su interior. Su reflejo le devolvió la imagen de una mujer que ya no estaba dispuesta a perder. —Hasta la ...
... cima —susurró, y esta vez, no hubo duda en su voz—. No me importa lo que tenga que hacer. El juego había cambiado. Y Paulita, por primera vez, estaba lista para jugar. El sol apenas comenzaba a filtrarse entre los edificios cuando Paulita se paró frente al espejo de su dormitorio, observando cada detalle de su transformación. No era la secretaria eficiente y discreta de siempre. Hoy, cada prenda había sido seleccionada con la precisión de una estratega preparándose para la batalla. Se colocó un vestido ceñido de color vino tinto, una tela que caía como líquido sobre sus curvas, resaltando cada línea de su figura esbelta. El escote en V era lo suficientemente profundo para insinuar sin revelar, y la falda, corta pero no vulgar, se movía con cada paso, mostrando apenas un destello de sus muslos tersos. Las medias de red negras dibujaban patrones sobre su piel dorada, terminando en unos tacones aguja que añadían varios centímetros a su ya imponente estatura. Su cabello, normalmente recogido en un discreto moño, hoy caía en ondas sueltas sobre sus hombros, brillando bajo la luz como seda recién lavada. Los labios, pintados de un rojo intenso, contrastaban con el delineado sutil de sus ojos, que parecían más verdes que nunca. "Si quieren jugar, jugaré mejor que todas." El perfume que eligió era embriagador, notas de vainilla y jazmín que dejaban un rastro a su paso. No había dejado nada al azar. La oficina pareció detenerse cuando entró. Los murmullos se ...