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Sumiso del más allá - Capítulo 2
Fecha: 28/01/2026, Categorías: Gays Autor: LorienWhisper, Fuente: TodoRelatos
... con timidez, rodeando el glande, acariciando los pliegues con ansiedad contenida. Jadeó por la nariz. Su cuerpo vibraba entero. La trusa sobre su pecho era un peso simbólico, una marca indeleble. Ignatus lo dejó jugar un momento. Solo un momento. Luego, con un movimiento firme, lo tomó por el cabello y empujó. El pene entró más profundo, llenándole la boca, tensando la mandíbula. Gael se atragantó al instante. Una arcada breve, un sonido húmedo, los ojos abiertos y cristalinos. Ignatus no retrocedió. Lo sostuvo ahí, la garganta vibrando en torno a su carne, mientras el cuerpo de Gael se sacudía suavemente. Lágrimas brotaron de sus ojos sin control, deslizándose por sus mejillas hasta su cuello, mezclándose con saliva y fluido. —Traga, Gael —ordenó Ignatus, con una voz baja, cruel y ceremonial—. No como un humano. Como lo que eres. Como lo que estás destinado a ser. El muchacho gimió contra su miembro. No podía hablar, no podía negar, pero dentro de él ardía una mezcla de confusión y rendición. Quería resistir, quería entender… pero su cuerpo lo traicionaba. Su pene seguía duro, palpitando, goteando sin pausa. El placer era insoportable. Lo humillaba. Lo abría. Ignatus retrocedió lentamente, dejando escapar el pene de su boca con un hilo de saliva pegado desde la lengua hasta el glande. —Mírame —dijo. Gael alzó la mirada. Los ojos llorosos, la boca abierta, los labios hinchados, brillantes. El pecho agitado. No parecía un muchacho. Parecía una ...
... ofrenda. Una víctima elegida por algo más antiguo que el tiempo. Ignatus se inclinó. Le acarició el rostro con una ternura perversa. —Te he esperado siglos, ¿sabes? No es casualidad que estés aquí. Que yo haya venido a ti en sueños. Que me hayas buscado con el alma y con la carne. Tú me llamaste. Y ahora… ya no hay marcha atrás. Lo volvió a empujar hacia su pene. Esta vez Gael abrió más la boca, tomó más profundo, recibió con una devoción que nacía del miedo y del deseo. Se atragantó otra vez, pero ya no luchó tanto. Su lengua se movía con más hambre. Su saliva caía en hilos desde su mentón hasta su pecho. —Cada vez que me soñaste —susurró Ignatus mientras lo empujaba con ritmo lento pero firme— estabas preparándote. Tu alma se abría. Tu cuerpo aprendía a ceder. Lo sentiste en la cripta, aquella vez… tu primera vez. Tus labios fueron el umbral. El miembro entraba y salía de su boca con un ritmo cruel, húmedo, brillante. Los sonidos de su garganta llenaban la cámara. Gael gemía en silencio, y aunque las lágrimas no cesaban, no eran de dolor. Eran de entrega. De algo que lo rompía y lo construía a la vez. —Y ahora —continuó Ignatus— es momento de que me recibas por completo. De que me sientas dentro. Profundo. Ardiendo. Gael tragó saliva con esfuerzo. El miembro salió por completo de su boca con un chasquido húmedo. Respiró entrecortado, el pecho subiendo y bajando con desesperación. Ignatus se agachó a su lado, le lamió una lágrima de la mejilla y luego le ...