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Lo que Aprendí con mi Tía (2/4)
Fecha: 29/01/2026, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: TodoRelatos
... pienso… me parece muy bien. —sus ojos no me dejaban ni por una milésima— Eso está bien, hay que tener claras las prioridades. Si es lo que te gusta, no debes tener reparos en ello. —giró un poco sus facciones, olvidándose de la película y centrándose en mí— ¿Cuéntame eso de tu maldición? Me intriga demasiado. —Eso… es un caso perdido, tía. —agaché la pareja para darme un segundo para pensar en cómo contárselo y también, por dejar de mirarla a los ojos— Lo mejor es que me resigne, porque ya son varios años y me es imposible cumplir mi… llamémoslo… deseo. Me he intentado liar con chicas feas de buen cuerpo y me rechazan, todas. Si tienen un buen par de… —casi me sale decir melones, hubiera sido humillante. Solo me marqué los pechos para que supusiera de qué hablaba— de eso… pues no suelen querer conmigo. Como si les apestase. Aunque bueno… supongo que así es la vida. —¡Qué tontería dices…! —negó muy lentamente sin parpadear, al tiempo que los gemidos saliros de los altavoces parecían golpearnos. —Te lo digo en serio —lancé una mueca algo guasona, pero el labio inferior me tembló. De la manera que pude, le dije una cosa que creía a pies juntillas— Estoy maldito… —¡Bobo…! —se acomodó un poco más en el sofá y pareció acortar los pocos centímetros que nos separan— Eso que dices es una bobería. Lo que pasa es que no has tenido suerte. Nada más. —¿Tú crees? —lo que me dijera me lo creería igual que si fueran los mandamientos venidos de la mano de ...
... Dios. —Sí… Aquella voz fue caliente, no había otra manera de describirla y cuando me golpeó en el rostro, supe que asentiría a todo lo que me dijera. ¿Estaba maldito? Obviamente, era consciente de que no, solo era una exageración. Pero si me volvía a hablar de esa manera, asentiría hasta que me doliera el cuello, puesto que estaba demasiado cachondo. —La suerte cambia, Aritz —continuó ella en ese murmullo confidente— En especial, cuando menos te los esperas. Igual en un tiempo… hasta te cansas de comerte unos buenos pechos. —tragué saliva porque no me esperaba una frase tan directa. —No lo creo… —me costaba no hacerlo, porque sus palabras parecían la verdad absoluta— El día en el que rompa mi maldición, lo celebraré por todo lo alto. —¡Mira que eres tontito…! —me di cuenta de que toda distancia se había desvanecido y nuestras piernas se tocaban— ¿Me avisarás cuando suceda? ¿Cuándo por fin rompas ese maleficio que se te ha impuesto? —asentí en silencio ante su broma. Tal vez no sería lo más adecuado narrarle a mi tía el momento en el que me comería un buen par de tetas, pero esa situación, terminó de aumentar una temperatura que estaba a punto de reventar. Era imposible, una demencia, sin embargo, sentía que no estábamos charlando en una sala un par de familiares, sino que, Ana y yo, disfrutábamos de una cita muy íntima. Miré un instante la película, quería que mi cabeza abandonara los dos temas principales que no paraba de consumirme: tetas y mi tía. Me decidí a poner en mi ...