-
Lo que Aprendí con mi Tía (2/4)
Fecha: 29/01/2026, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: TodoRelatos
... cabeza ese rato del domingo, donde Lidia, gemiría una y otra vez con mis acometidas. Los intentos no dieron sus frutos, ya que cada vez que metía mi miembro en un agujero, este pertenecía a Ana. —Una cosa, cielo. Al menos… —retomó la palabra y tuve que volver la vista a su precioso rostro— ¿Has visto unos pechos grandes? —su pregunta me dejó sin aliento, aunque pude actuar con premura. —En directo, no —en videos porno había visto un montón, esos no contaban. —Un momento… —alzó un dedo y se meció la coleta castaña como si le molestase— Dime una cosa. ¿Qué es grande para ti? Igual has visto muchas películas en las que salen mujeres pechugonas. —la palabra me hizo gracia, pero no conseguí reírme, estaba tan tenso…— Tal vez tengas una visión equivocada del mundo. —No, no… —que me hablase de esas “películas” que claramente eran porno, provocaban que toda la sangre viajara a mi entrepierna— Esas suelen ser demasiado, es como comparar los penes de los actores, casi siempre sales perdiendo. —debajo de sus gafas noté una mirada leonina que me descolocó. Ana continuaba esperando su respuesta, aunque preparaba algo en su mente— No sé muy bien de tallas y eso. —A ver… —su dedo me hizo mirar la pantalla de la televisión— La chica de la película, ¿te parecen pequeños? —Sí, aunque bien puestos —no titubeé, no era el momento. —Bien. —su mirada era tan afilada como la de un águila en plena caza— ¿Más grandes que esos has probado? —Sí, un poco más —le dije primero y ...
... cuando pude volver a abrir mi garganta, le añadí—. Muy poco más. —Cariño, entonces podemos afirmar que no has visto unos grandes. No atendíamos a la película, solo era un rumor lejano que entraba por nuestros oídos y que nos proporcionaba algo de luz para poder atisbarnos en una oscuridad que cada vez era más acogedora. Me encontraba nervioso y sin poder relajarme. Bajo su escondrijo, mi pene intentaba escapar con una erección que solo se mostraba en mis grandes noches. Era mi tía con la que estaba, pero no la hubiera cambiado ni por Lidia, ni por ninguna otra. Sentía un deseo casi palpable manando de mi cuerpo y era muy consciente de que por mis ojos se escapaba esa ansia, rezando por que Ana lo notara. Sin embargo, apenas podía recibir nada de ella, ni una emoción, ni un movimiento… nada. Me parecía la mejor actriz del mundo, ya que estaba impertérrita ante tal situación. O se controlaba de maravilla gracias a su experiencia, o yo, como buen salido adolescente…, estaba sacando las cosas de contexto. —Las mejores que vi… fueron las de una amiga con la que estuve el año pasado. —ella escuchó con atención sin parpadear— Aproveché a mirar la talla en un momento en que se fue al baño después del coito. Las tenía perfectas, duras y redondas. Y si mal no recuerdo, portaba una 90B. Creo… —Mala suerte, mi niño. —su lengua pasó por unos labios gruesos que se hincharon algo más debido a la sal de las palomitas. —Eso parece… —si ella lo decía, sería de ese modo— Ese ...