1. Lo que Aprendí con mi Tía (2/4)


    Fecha: 29/01/2026, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: TodoRelatos

    ... continuaba de manera lenta, aunque el placer era mayor que en cualquiera de mis mejores coitos. El morbo que me estaba dando la paja de mi tía, mientras le miraba esos preciosos senos, era tan lasciva que era consciente de mi poco aguante.
    
    —¿Sabes lo que pienso? —me dijo con el mismo tono de quien hablaba en la pescadería— Lo mejor es que evacues, si no te verás el domingo durando un par de minutos. Lidia se merece algo más…
    
    —Sería… lo… lo mejor… —aguantar era una odisea y gemí para hacérselo saber—¡Aahh…! ¡Aahh…!
    
    —Algunas veces, cuando os ordeñáis, soléis manchar bastante. Va a ser tu caso, ¿verdad?
    
    La mano de Ana se fue hasta mis pelotas, que estaban pesadas y calientes, colgando igual que dos bolas de bolos dentro de una bolsa. Los meció con los dedos lentamente, casi examinándolos, al tiempo que su otra mano seguía en la faena de mecer mi piel.
    
    El gusto fue demasiado elevado, tanto que apreté los dientes y miré al techo, porque un placer rotundo se me adentró en el alma. Lancé un último vistazo a mi tía, que me observaba con una media sonrisa y esos ojos salvajes escondidos detrás de las lentes.
    
    Sus tetas se movían igual de despacio que lo hacía su mano, en un vaivén hipnótico que me mataba. Mi pene empezaba a estar realmente mojado debido a todo lo que sacaba de mi punta y Ana, me lo esparcía por el largo recorrido cada vez que pasaba su mano.
    
    —Va… ¡Aahh…! Va a ser… ¡Dios mío…! Mi caso… —pude decir entre sollozos.
    
    —No es bueno tenerlo dentro. ...
    ... Sácalo. —fue una orden y los cinco dedos de su mano me la agarraron con ímpetu, meciendo mi pene de arriba y abajo con más rapidez.
    
    —Ana… ¡Aahh…! ¡Aahh…! —el gusto y el morbo eran imparables y notaba que mi cuerpo colapsaría de un segundo a otro— ¡Lo…! ¡Lo sa…! ¡Lo saco!
    
    —Eso es bueno, así estarás listo para Lidia.
    
    Apreté todos mis músculos, tensándome delante de una mujer que parecía perfecta. Mi pene agrandó hasta un límite que pocas veces veía y Ana continuó en su lento movimiento dirigiendo el pene a su cuerpo.
    
    Di un buen alarido, uno que seguro se escuchó en el piso de abajo y que a ninguno de los dos les dio importancia. Después pasó lo que tenía que pasar… solté una porción de semen que salió disparada hacia lo que había delante: el cuerpo de mi tía.
    
    Un pequeño gritito brotó de sus labios, en un tono mezcla de sorpresa y alegría, puesto que en ningún instante detuvo de mover su mano sobre mi pene.
    
    Abrí los ojos cuando mi rabo proyectó la leche blanca en otras tres ocasiones luego de la primera. Había sido glorioso, una oda al placer que me tenía con las piernas temblorosas y la vista borrosa.
    
    Con mucho esfuerzo logré que los ojos enfocase y me centré en ese pecho de mi tía, que estaba cubierto por varias lianas blancas de semen. Sin embargo, la cosa no acababa ahí, ya que algunas corrían por el vientre y otras, con menos fuerza, habían caído al pantalón de su pijama.
    
    —Está caliente —comentó en un tono normal, a la par que el semen continuaba ...
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