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Lo que Aprendí con mi Tía (2/4)
Fecha: 29/01/2026, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: TodoRelatos
... escuchaba con atención— Y no sé… Venir hasta aquí para… estar un par de horas juntos, es que me parece hasta ridículo. —Tal vez… Se incorporó sobre ambas manos, retirándose las gafas de sol hacia la cúspide de su cabeza y dedicándome una perfecta mirada. Por unos instantes se quedó en silencio, observándome desde esa altura algo superior que creó, a la par que reflexionaba sobre sus próximas palabras. —Pero, piénsalo de este modo. La veas el tiempo que la veas… Ahora… ¿No te lo estás pasando bien? —¡Por supuesto! —incluso podría decirse, que excesivamente bien, aunque eso no se lo iba a confesar. —No le des vueltas al asunto de Lidia, de si el domingo la ves o no. —movió una mano de manera grácil en el aire y me pareció lo mismo que el aleteo de una mariposa— Disfruta del viaje, de tu pueblo y también… —un impás demasiado largo en el que sus ojos contactaron con los míos de manera muy profunda— de tu tía… ¿No? Volvió a recostarse con varios rayos de sol que empezaban a calentar la parte baja de sus piernas. Me seguía observando, sin embargo, no pude contenerme en hacer que mis ojos recorrieran su vestido y… la piel que mostraba. Estaba divina, un verdadero homenaje a la vista que no entendía desde cuando era así. Toda mi vida la vi guapa y joven, porque ambas eran ciertas, no obstante, en ese parque… con la luz del sol rociando su piel… era mucho más que guapa. —Tienes razón —contesté después de un leve carraspeo que aclaraba mi voz—. Disfrutaré de ...
... todo, en especial, de tu compañía. Está siendo lo mejor y verte tan feliz… me encanta. Casi mejor que estar con Lidia. —No será para tanto… —me dirigió una media sonrisa muy coqueta, casi pendiente de que le lanzara otra frase de ese estilo. —Sí… Nos miramos a los ojos y me moví azuzado por un sentimiento que brotaba desde mi corazón. Repté por la toalla hasta colocarme a su lado. Ana lo entendió y giró el rostro, recibiendo un cariñoso beso en su mejilla que me supo mejor que cualquier comida. —Sí que lo es, tía. Gracias por todo. —terminé por decirle con toda la verdad en mis labios que aún sabían a su piel. —Te prometo que… —bajó el tono de voz y su sonrisa se amplió— hasta el domingo, nos lo pasaremos bien. Muy bien… **** Los minutos pasaron de una manera increíble y apenas conversamos unas cuantas veces, puesto que era mejor disfrutar del silencio que romperlo. Para las seis de la tarde todo se fue acabando, porque las nubes aparecieron por el horizonte y el clima aullaba un cambio radical por todos los lados. Recogimos con tranquilidad, viendo que el cielo se comenzaba a nublar y el calor que nos doraba la piel desaparecía por culpa de unas nubes cargadas de fría lluvia. Caminamos por la ciudad con calma, muy cerca el uno del otro, percibiendo que su perfume no se había ido y seguía pegado a su cuello. “¡Incluso huele de maravilla! ¿Desde cuándo todo en ella me gusta?”, me confesé a medio camino. —¿Te apetece que pongamos una película y nos ...