1. Cena familiar con mi hermano y su hija


    Fecha: 30/01/2026, Categorías: Incesto Autor: ramonfons, Fuente: TodoRelatos

    ... reconocimiento ocular a la mujer en que se convirtió mi sobrina Soraya.
    
    -Hay que ver las maravillas que hace la naturaleza- dije rodeándola para apreciarla desde todos los ángulos. Alta como yo, cabello oscuro, largo a media espalda, ojos marrón oscuro, 100, 60, 90 y 58 kilos de placer para quien pueda poseerla. Ya me gustaría tenerla para mí sola un fin de semana.
    
    -Veo que no has cambiado, hermanita – dijo acariciándome el pecho. Lo escondí buscando la mirada de mi sobrina.
    
    Bien, ya has conocido a los cuatro comensales de la cena en casa de mi hermano Vicente. Lo que no te he contado son las aventuras sexuales que he tenido con él. Juntos perdimos la virginidad. Sí, juntos. Follamos muchas veces, casi cada vez que nuestros padres salían a cenar o al cine.
    
    Todo empezó una noche que le pregunté si ya se la habían chupado. Se puso rojo como un tomate y pensé que era un No. Y le la chupé. Y me lo chupó y así comenzó nuestra relación incestuosa.
    
    Soraya vestía una falda tejana corta como mi vestido y un top blanco ajustado que marcaba la forma de un piercing en cada pezón.
    
    -“Pues sí que la ha comenzado a espabilar”- pensé.
    
    En la cena corrió vino y más vino. Copas y chupitos y la conversación giró en torno al sexo. No tuvimos reparo en narrar alguna de nuestras folladas y de cómo mi hermano me compartía con sus compañeros de piso, mientras mi sobrina escuchaba con atención.
    
    Fausto no dejaba de tocarse por debajo de la mesa. Estaba tan salido que notaba ...
    ... cómo me follaba con la mirada.
    
    Vicente confesó su erección levantándose de la silla para mostrarnos el bulto que encerraba su pantalón.
    
    -Sácatela, Vicente. Ya somos todos adultos y quiero volver a ver esa polla que tanto tiempo ha sido mía – dije acercándome a él.
    
    -Papá, por mí no tengas reparo que desde que no vivo con mamá ya me he tragado muchas pollas- dijo Soraya.
    
    -Si se la saca Vicente, me la saco yo – dijo el caribeño poniéndose en pie y mostrando un bulto mayor que el de mi hermano.
    
    Yo añadí – Si se la saca mi hermano se la chupo delante de todos.
    
    Mi sobrina levantó el vaso de chupito y lo bebió de un sorbo, me miró y dijo en alto – Si tú se la chupas a papá, yo se la chupo a Fausto.
    
    Dicho y hecho. Rellené los cuatro vasitos y todos a la vez los levantamos. Dije – Por las chupadas.
    
    Las dos pollas salieron de su escondite para deleite de nosotras dos.
    
    La de Fausto, larga, 20 cm. no muy gruesa pero daba gusto verla. Sin cincuncidar, con el capullo grande y puntiagudo escondido dentro de la piel. Tenía una hilera de pelillos rizados que salían de debajo del ombligo hasta la base del pene. Rizados como su cabello. Corto, negro y muy rizado.
    
    Soraya se le acercó mirándole a los ojos le dio el primer lametón en la base de la polla rozando los huevos afeitados. Le siguió unas caricias con la lengua en los huevos y se los metió dentro de la boca. Primero uno y luego el otro. Jugaba con la lengua dándoles golpecitos dentro de la boca. Luego los lamía ...
«1234...7»