1. Cena familiar con mi hermano y su hija


    Fecha: 30/01/2026, Categorías: Incesto Autor: ramonfons, Fuente: TodoRelatos

    ... sobrina dijo que quería beber de la fuente de donde había salido esa miel.
    
    El salón ya olía a sexo. Mezcla de fluidos, de cuerpos calientes y ganas contenidas durante demasiado tiempo. Fausto no perdió tiempo. Se agachó detrás de mi sobrina y le levantó la falda. Le quitó las bragas blancas, que estaban pegajosas y exclamó mientras las chupaba
    
    -¡Dios! Están empapadas – Le metió dos dedos en el coño yse los pasó por la lengua como si probara un postre nuevo.
    
    Soraya se sentó en el sofá y levantando las piernas muy separadas se ofreció sin vergüenza. Arqueó la espalda para que sobresaliera más su coñito de niña de dieciocho años, rosado, sin pelo, con perfume a nuevo y el clítoris perforado con un aro brillante haciendo juego con los de los pezones.
    
    Su padre se preguntaba cuándo se los habría puesto.
    
    Mi sobrina esgrimió una sonrisa picarona y llevándose un dedo a la boca me preguntó
    
    - ¿Quieres ser la primera?
    
    Me acerqué a ella, puse la punta de la lengua en su ojete rosado y dejé que resbalara mi saliva sobre él. Mi lengua jugó y empujó, luego recorrió sus labios y llegó al aro brillante. Le di golpecitos con la lengua y lo rechupete. Entré dentro de la humedad de sus labios mojados y lamí dentro de ella. Removía las caderas a cada embestida que le daba mi lengua.
    
    -Qué callado te lo tenías, zorrita – dije con la boca pegada a su coño. Seguí bebiendo sus jugos hasta que mi hermano me llamó. No pude comerme aquel pastelito todo el tiempo que me hubiera ...
    ... gustado pero la noche seguía siendo larga.
    
    Estaba tumbado en el sofá con la polla tiesa esperando que mi boca se la tragara. Se la chupé como siempre se lo hice y cuando noté que se iba a correrse le golpeé con el pulgar, como si le diera a una mosca, para cortar el flujo de sangre y retrasar la corrida. Lo monté a horcajadas y entró de golpe. Entera, húmeda, con un ruido obsceno que me arrancó un gemido. Comencé a cabalgarlo con desespero buscando un orgasmo incestuoso mientras observaba cómo Fausto se colocaba un preservativo para ensartar el culo de mi sobrina. Lo ensalivó, el condón y el ojete, y poco a poco fue desapareciendo la hermosa polla acompasando los gemidos de dolor placentero que emitía Soraya. Mi hermano, forzó la postura para ver mejor cómo enculaban a su querida hija.
    
    -¡Más fuerte! ¡Fóllamelo más fuerte, cabrón!- gritaba removiendo las caderas para sentirla por todo su culo, como una puta entrenada. Yo también gritaba a mi hermano
    
    -¡No te corras cabrón! ¡Quiero me saques tres orgasmos con esa polla!
    
    El salón era una orquesta de jadeos, chasquidos húmedos, cuerpos chocando y palabras sucias.
    
    Fausto se agarraba a las caderas de la chica y la embestía con fuerza, golpeando su culo con cada entrada. Yo me inclinaba sobre mi hermano mordiéndole los labios mientras él me estrujaba las tetas que tanto le gustaban y me embestía desde abajo. Antes de que se corriera desmonté y quise volver a tener el coño de mi sobrina en la boca. Fausto sacó la polla de ...
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