1. Mi marido me prostituyó en el polígono


    Fecha: 02/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: El insecto palo, Fuente: TodoRelatos

    Mi esposo y yo estábamos pasando por una situación, teníamos serios problemas económicos, yo tenía un trabajo de cajera pero no nos daba para mucho, él, en cambio, apenas había trabajado, si, era un poco vago, y lo peor es que tardé mucho en darme cuenta, supongo, quizás a que estaba enamorada de él, digo estaba porque ahora ya no sabía lo que sentía por ese hombre.
    
    Una tarde tuvimos que ir a un notario, el cual nos llevaba las cuentas, y que además vivía casi a cien kilómetros de casa, durante el trayecto pasábamos por varios sitios, entre ellos un viejo polígono donde ya apenas quedaban negocios y que tenía fama de turbio, ya sabéis, drogas, prostitución, y todo eso.
    
    El notario no se anduvo con sutilezas, teníamos una gran deuda, para empezar, con él mismo.
    
    --Pero Tomás—dijo mi esposo—Me dijiste que me harías precio, por eso vinimos a ti.
    
    --Ya--dijo Tomás, el notario—Precio, pero no que trabajaría gratis.
    
    --¡Encima que hemos venido a tomar por culo a verte!--dije.
    
    --No os enfadéis—dijo él—Si apenas voy a cobraros, pero… si no tenéis dinero.
    
    --Algo habrá que podamos hacer por ti—dijo mi esposo—Que nos conocemos desde el colegio.
    
    --Si--sonrió Tomás—¡Que tiempos! ¿No?
    
    --Y que lo digas.
    
    --Lo buenos es que yo continué estudiando mientras tu hacías el vago—dijo Tomás.
    
    --Tomás, no seas así—se quejó mi marido.
    
    Tomás tenía razón, mi esposo nunca había tenido especialidad alguna, esa era una de las causas de nuestra situación.
    
    --Y lo ...
    ... malo...--continuó Tomás—Que te llevaste a la tía más buenorra del insti.
    
    Me miró, mi esposo pareció molesto, pero yo me sentí alagada.
    
    --Pues entonces hazlo por mi—dije sonriendo.
    
    --Lo haré por ti—dijo Tomás—Pero tendrás que darme algo.
    
    --¿El qué?--pregunté--Lo único que puedo darte es un descuento en el supermercado..
    
    --Hay algo más—dijo Tomas.
    
    Me di cuenta de que me miraba los pechos y las piernas, llevando yo una blusa blanca ajustada y una minifalda, mi marido me había “recomendado” ponerme eso para favorecer la situación.
    
    --No se a que te refieres—dije.
    
    --Pues a que pases una noche conmigo—dijo él.
    
    --¿Cómo?--exclamó Tomás.
    
    Se abalanzó hacia él para pegarle, pero yo le detuve.
    
    --No voy a hacer eso, lo siento—dije.
    
    --Bueno, eso solo era mi propuesta número uno.
    
    --Y cual es la número dos.
    
    --¡María!--exclamó mi esposo.
    
    --Calla--ordené tajante, tanto que él enmudeció molesto.
    
    --Pues una mamadita—dijo Tomás.
    
    Yo le miré sin saber que decir, mi marido comenzó a insultar a Tomás, pero sin alzar la voz, era como un niño al que sus padres habían castigado.
    
    --Tomás--dije, con voz temblorosa.
    
    Sin decir nada, Tomás se sacó la polla, estaba medio dura y yo quedé impresionada, sin duda, en el insti había elegido al hombre equivocado, en cuanto a muchas cosas, como, por ejemplo, el tamaño de la polla.
    
    --Ven, cariño—me dijo.
    
    Yo me levanté de la silla y me acerqué a él, Tomás cogió mi mano derecha y la llevó a su pollón, el cual sentí ...
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