-
Mi marido me prostituyó en el polígono
Fecha: 02/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: El insecto palo, Fuente: TodoRelatos
... me convenció la primera vez para comerle la polla, y a partir de ahí siempre lo hice, ocurrió igual con el anal, al principio me dolió pero en cuanto mi culo se hizo a ser abierto por su nardo, lo disfruté como una auténtica puta. Mamé el rabo haciendo que se endureciera más y más y de repente me di cuenta de que estábamos moviéndonos, no me importó, pero me pregunté como había cambiado las marchas, entonces vi que era un coche automático. --Oh, nena, que bien se te da… Yo mamaba aquel capullo muerta de ganas, de excitación, deseando que alguien quien fuera, me penetrase con fuerza, en serio, me hubiera follado al primer macho que hubiese encontrado en mi camino, pero no tuve esa suerte, el tipo comenzó a correrse en mi boca, dándome su esperma agria pero a la vez tan excitante que no podía dejar de saborearla y tragarla. --Mmhmmm. --Ohoo, puta… continué mamando hasta dejar esos huevos vacíos del todo, cuando me incorporé vio al tipo sonreí satisfecho, sin duda había hecho un buen trabajo. --Vale--dije limpiándome la boca—Ahora págame. El hombre creyó gracioso meterme el dinero en la boca. --Ahora vete. Salí del coche y el hombre, el “cliente”, se marchó, conté los billetes, eran sesenta euros, no era mucho, pero tampoco estaba descontenta porque había mamado un buen rabo, cosa que me gustaba hacer. Entonces me dí cuenta de que no sabía donde estaba. El tipo me había dejado al final de una calle, sin salida, donde los coches venían por un ...
... carril y, rodeando una pequeña glorieta, se marchaban por el otro, detrás de mí había una pared de ladrillos blancos donde alguien había abierto una puerta, seguramente para pasar al otro lado, donde había un pequeño descampado con algunos árboles y algo de basura, a un lado había un gran cartel que anunciaba la próxima construcción de una urbanización, cosa que, estaba claro, no se había llegado a realizar, allí alguien había escrito con spray negro: “Aquí se folla”, como una llamada al cruising y a la depravación. Unas luces se acercaron, era mi esposo, no paró el motor, solamente bajó la ventanilla para hablarme. --¿Has sacado algo? Yo le di los sesenta euros? --Esto no da ni para pipas—dijo--Pero sigue así. Rodeó la glorieta y se marchó, le vi aparcar a unos metros. --Hijo de puta—dije. Mi marido se había convertido en mi chulo. De repente vi aparecer un hombre, era joven, apenas tendría los treinta años, y la verdad es que era atractivo, se acercó a mi con una confianza fuera de lo normal. --Hola guapa—dijo--¿Cuánto vale estar contigo? Yo volví a estar cachonda, si había suerte, ese maromo sería quien me follase. --Depende lo que quieras. --Quiero todo—dijo él, sonriendo—Boca, coño, y culo. Yo, al oír eso, supe que no podía dejarlo escapar. --Doscientos--dije--Y soy toda tuya, por todos lados. --Me parece un poco caro. --¿Seguro?--dije--Mira que tetas tengo. Me abrí la blusa y dejé mis pechos al descubierto, el muchacho ...