1. Mi marido me prostituyó en el polígono


    Fecha: 02/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: El insecto palo, Fuente: TodoRelatos

    ... pero no creía que me ordenase cumplirlo.
    
    --Pero ¿Que dices?
    
    --Lo que oyes.
    
    --¿Esa era tu idea?
    
    --Si--dijo él—Si Tomás nos perdonó el pago por una mamada, imagínate lo que pagarían los tíos por follarte.
    
    Callé, todo mi cuerpo estaba excitadísimo ante aquella situación, el cabrón me había puesto cachonda para después lanzarme allí, en esos oscuros callejones.
    
    Además, por mucho que me jodiera, su lógica tenía razón.
    
    --Que te den cien euros cada uno—dijo--Si son cuatro, será una buena pasta.
    
    Yo iba a negarme, ya solo por dignidad, cuando se inclinó y abrió mi puerta.
    
    --Vamos--dijo.
    
    Me empujó fuera y yo salió casi cayendo al suelo.
    
    --Ve a ese callejón—dijo--Allí seguro que pillas cacho, yo te espero aquí.
    
    Mantuve en él mi mirada, esperando a que dijera que todo era una broma, un castigo por haberme ofrecido a otro hambre minutos antes.
    
    --No subirás al coche hasta que hayas conseguido al menos doscientos euros—me dijo.
    
    Y arrancó el vehículo y se alejo calle abajo.
    
    Yo, entonces, con las piernas temblando de nerviosismo y excitación, me marché.
    
    --Que cabronazo—decía--Me pediré un Uber entonces, me voy a casa, y cuando quiera él llegar le dejo, se acabó.
    
    Pasé por el callejón, un oscuro lugar, sin salida, a unos metros podía entrever la figura de algunas prostitutas profesionales, esperando encontrar un buen cliente.
    
    De repente, un coche paró a escasos metros, la ventanilla se bajó y una voz masculina me llamó.
    
    --Oye, ...
    ... guapa.
    
    Al principio no sabía si se dirigía a mí, luego, al verle, me acerqué.
    
    --¿Yo?
    
    --Si, tu, guapa—dijo el hombre.
    
    --Que quiere.
    
    El tipo no dijo nada, solo me hizo un gesto para que bajase la mirada, y entonces lo vi, su pene, al descubierto, era grueso y venoso, su sola visión me asqueó pero me excitó.
    
    Quería decirle que no era puta, pero no habría tenido palabras para explicarle por qué iba vestida así, sin ropa interior, y a esas horas, en aquel sucio polígono.
    
    --Que--dijo, al ver mi indecisión--¿No quieres?
    
    Se metió la mano en el bolsillo de la camisa y sacó unos billetes doblados.
    
    --¿Y ahora?
    
    No sabía cuanto dinero había ahí, pero, sin duda, era justo lo que mi esposo quería, que ganase dinero ofreciéndome como una cualquiera.
    
    Yo quise coger los billetes, pero él me detuvo.
    
    --Antes mama, puta.
    
    --Vale--dije--Vale.
    
    --Sube.
    
    Subí donde el copiloto y se puso a conducir, era un tipo de piel morena, con barriga, la tarjeta de su empresa de albañilería estaba sobre la guantera.
    
    --Te lo tragarás ?No?
    
    --Por supuesto—dije.
    
    Y sin decir nada más agarré su nardo para ir calentando, él llegó la mano a mis tetas y las sobó por encima de la tela.
    
    --Vamos, cómetela.
    
    Obedecí, me incliné sobre aquel manubrio, venoso y pegajoso, abrí la boca y lo engullí sin dudar.
    
    La sensación fue extraña, era el primero que mamaba que no era de mi esposo, porque aunque había tenido más novios antes que él, jamás había practicado sexo oral, fue él quien ...
«1234...7»