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Chantaje a mi madrastra promiscua
Fecha: 03/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos
... mala persona. Ni se te cruzó por la cabeza que el video podría no ser actual ¿No? – No, soy un idiota. – Ya fue. – Te dejo sola. ¬– dije, dirigiéndome a la escalera para salir de la pileta. – No hace falta. – dijo, pero yo ya estaba subiendo. – ¿Te gusta mi nuevo color? – Agregó. La pregunta me desconcertó por completo. Se había teñido el pelo de un castaño claro. – Sí – le dije. – ¡Gasti! – me dijo, cuando le daba la espalda, obligándome a voltear de nuevo. – Deberías aprender controlar tus impulsos, y tu cuerpo. – cuando dijo esto último miró hacia mi maya. Yo seguí su mirada, y noté que mi sexo estaba hinchado, a media asta, como se dice. Me fui a mi cuarto, sintiéndome humillado una vez más. Sin embargo, había algo que me inquietaba. Sentía que Florencia me había dicho algo importante. En la conversación que acabábamos de tener se había dicho algo mucho más significativo de lo que creía. Pero no alcanzaba a decidir cuál de sus frases era la que encerraba una verdad oculta. ¿Qué me había dicho? Se había burlado cuando miré sus tetas. Luego me dijo que debería controlar mis impulsos e hizo notar mi media erección. Sin embargo no se había mostrado escandalizada por ninguna de esas cosas. ¿Se me estaba insinuando? Era improbable. Las mujeres como ella están acostumbradas a recibir la atención de todos los hombres, tal como La propia Florencia lo había dicho. Esas cosas no le movían un pelo. Eso explicaría su naturalidad. ¿Qué más me había dicho? ...
... Que debería pedirle perdón todos los días. ¿Acaso pretendía cobrarme de alguna manera aquel error? Quizá así fuera, aunque no sabía qué quería de mí, aparte de humillarme de vez en cuando, como lo acababa de hacer. De repente me asaltó la pregunta que me venía haciendo desde hace muchos días. ¿Quién carajos me envió el video, y por qué? Pero no tenía respuesta a ese interrogante. Quien quiera que fuera, me había bloqueado. ¿Qué más había sucedido en la pileta? Las palabras se repetían una y otra vez en mi cabeza: Bikini, tetas, perdón, Imbécil, Impulsos, pelo… ¿Pelo? ¿Qué había dicho sobre el pelo? Se lo había teñido. Había creído que yo no lo había notado, y me preguntó si me gustaba cómo le había quedado. ¿Por qué quería saber eso? ¿Qué había detrás de esas palabras? Me desesperaba no entender, pero al mismo tiempo, tenía la certeza de que ese detalle era mucho más significativo de lo que yo y la propia Florencia creía. Era como sentir una picazón insistente, pero no saber qué parte de tu cuerpo rascar. Y de repente mi cerebro atolondrado se iluminó. Fui a mi computadora. Entré al perfil de Instagram de Florencia. Era muy vanidosa, como todas las mujeres hermosas, así que subía fotos casi a diario. Revisé las fotos una por una, desde cinco años atrás hasta la actualidad. Ahí estaba la verdad, tan clara como el agua. Sentí cómo la dignidad volvía a mi ser. Ahí estaba la verdad. La tenía nuevamente entre mis manos, y esta vez no se me iba a escapar. El precio del ...