-
Chantaje a mi madrastra promiscua
Fecha: 03/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos
... silencio Bajé en busca de Florencia, embriagado de poder. Estaba saliendo de la pileta. Su cuerpo mojado parecía una obra de arte bajo el sol de febrero. β Hace dos años no tenías el pelo rubio. β le dije. β ¿Qué? β No te hagas la tonta. Escuchaste lo que dije. Me habías dicho que el video era de hace dos años. Pero en el video estabas rubia, y hace dos años usabas el pelo de un color castaño, parecido al que tenés ahora, pero más oscuro. Incluso eso se ve en los videos que subiste cuando fuiste al programa de Marley. β Bueno Gasti, habrá sido hace tres años. Qué se yo. β Dijo, fingiendo indiferencia, aunque yo sabía que se daba cuenta de que la estaba poniendo entre la espada y la pared. Agarró una toalla, se inclinó y comenzó a secar sus piernas. Su cabelló mojado le cubrió el rostro. β Hace tres años usabas el pelo con las puntas rubias. Solo las puntas. β ¿y para qué me decís todo esto? Si estás seguro que traicioné a tu papá, decíselo. Mostrale el video. Sabés muy bien que no va a aguantar mirarlo. ¿Querés que se mate? β Sos una cínica manipuladora. β Y vos sos un hipócrita. No dejás de mirarme, ni siquiera ahora. ¿Quién es peor, la mujer que engaña a su pareja, o el hijo que desea a la mujer de su padre? A ver, anímate a mandarle el video. No tenés lo huevos para hacer eso, ni para hacerme nada a mí. β Ya me cansé de tus jueguitos. ¬β dije, agarrándola de la muñeca. β Venía para acá. La llevé a rastras hasta el living. La tumbé en el ...
... sofá. β Ya te voy a mostrar cómo domino mis impulsos. β dije, acariciando su culo mojado. β ¡Gastón, no! ¡Qué hacés! Le arranqué la pieza inferior del bikini de un tirón. El culo pomposo y duro quedó, por fin, desnudo ante mis ojos. β Por favor no me cojas. β dijo ella. Sin embargo, sólo susurraba. No oponía resistencia física, ni siquiera cuando separé sus piernas. β Por favor no me cojas. β repitió, con la respiración entrecortada, mirándome a los ojos. Le di una nalgada que habrán escuchado hasta los vecinos. Me bajé el short. Mi pija, como siempre, se había empinado sin previo aviso. Agarré con ambas manos sus nalgas monumentales. Acerqué mi rostro y le olí el culo mientras estrujaba los glúteos. Me acomodé en el sofá. Ella se puso en pose de perrita, sin dejar de repetir que por favor no la coja. Me ayudé con una mano, sin dejar de magrearla con la otra. Apunté hacia el destino obvio. Florencia recibió mi pija, que se enterró por completo en el primer movimiento pélvico, con un gemido que contradecía sus palabras. Su espalda se arqueó ante la penetración. Su sexo se sentía mojado. Mi miembro comenzó a entrar y salir frenéticamente. Florencia gemía, y cada tanto giraba su cabeza, para mirarme, mientras mordía su labio inferior. Yo le daba nalgadas, y seguía entrando en ella una y otra vez. β Este es el precio de mi silencio, pedazo de puta β le grité. Cuando estuve a punto de acabar, retiré mi sexo de esa cueva inundada de fluidos. Le dije que se diera ...