1. Unos vecinos influencers 6. EL REGALO QUE NADIE


    Fecha: 07/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos

    ... cuatro?
    
    Teddy terminó su copa de un trago, el hielo tintineando como una advertencia. —¿Entonces, banquero? ¿O prefieres seguir cenando... solo?
    
    Lucy se inclinó hacia mí, el escote de su vestido cayendo como una invitación maldita. Sus dedos, frescos y con ese esmalte rosa que ya conocía demasiado bien, se cerraron alrededor de mi muñeca con una presión que no era súplica, sino desafío.
    
    —Vamos, Armando—su voz era miel sobre navajas—. No vas a dejarme cenar sola con estos dos, ¿verdad?
    
    Todos miraron.
    
    Clara sonrió, ajena al juego, mientras servía otra copa de vino. Alex, desde el sofá, levantó una ceja con esa expresión que ya empezaba a reconocer: "Sabes que esto es una trampa, ¿no?"
    
    Y Teddy...
    
    Teddy no sonreía. Observaba. Como un tiburón midiendo cuánta sangre soltaría su presa al debatirse.
    
    —Claro que irá—dijo él, pasando una mano por la espalda de Clara—. A menos que tenga... otros planes.
    
    Lucy apretó mi muñeca, sus uñas marcándome la piel a través de la camisa.
    
    —Por favor—susurró, pero sus ojos decían "Te debo unas copas, banquero. Y esta vez no serán de cristal".
    
    No supe qué demonios me poseyó. Quizás fue el modo en que su vestido de seda marrón se pegaba a esas curvas como un segundo pellejo. O cómo su sonrisa, cargada de malicia, me desafiaba desde que bajó la cremallera en la cocina.
    
    Pero allí estaba.
    
    Mi mano, actuando por voluntad propia, se deslizó por la espalda de Lucy—como si fuera a apartarla para pasar—y luego, con la ...
    ... precisión de un ladrón, se cerró como una garra sobre su nalga derecha.
    
    Dios.
    
    Era firme. Caliente. Y se hundía bajo mis dedos como masa fresca. Apreté con fuerza, sintiendo el encaje de su tanga a través de la tela.
    
    Lucy no se inmutó. No gritó.
    
    Sonrió.
    
    Esa sonrisa de gata que atrapa al canario y decide jugar con él antes de devorarlo.
    
    —Si me lo pedías así... —musité, rozando su oreja con los labios mientras retiraba la mano— ...quién soy yo para negarte un regalo de cumpleaños.
    
    Ella giró lentamente, sus pechos rozándome el pecho, el vestido crujiendo levemente bajo mis dedos que aún olían a su perfume.
    
    —Ay, Armando —susurró, pasando la lengua por el borde de su vaso—
    
    Clara reía con Teddy, ajena a que su marido acababa de marcar territorio en otra mujer. Alex miraba el móvil, pero la esquina de su boca temblaba. ¿Lo había visto?
    
    Y Teddy...
    
    Teddy alzó su copa hacia mí en un brindis mudo, los ojos brillando como si acabara de apostar a caballo ganador.
    
    —Bueno, vecinos—anunció, arrastrando cada sílaba como si el aire le debiera favores—, nos vemos mañana entonces. Y por favor… pónganse sexys.
    
    Luego, el movimiento rápido.
    
    Se abalanzó sobre Clara como un oso sobre miel, envolviéndola en un abrazo que la levantó dos centímetros del suelo. Sus manos—demasiado grandes, demasiado bajas—se cerraron justo donde la espalda pierde su nombre.
    
    Y el susurro.
    
    Sus labios se pegaron al oído de Clara, la barbilla rozando ese punto donde el cuello se ...