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No era mi nueva vecinita
Fecha: 09/02/2026, Categorías: Incesto Autor: ventura, Fuente: TodoRelatos
Regresaba a casa después de mi jornada laboral y al disponerme a tomar el ascensor, encontré a una chica joven que estaba a la espera de que llegara teniendo a ambos lados de su cuerpo sendas maletas. –Buenas tardes –le dije por cortesía. –Buenas tardes –contestó la chica con una leve sonrisa. Llegó el ascensor y gentilmente abrí la puerta e invité a la joven a entrar ayudándole a pasar una de sus maletas. –Muchas gracias –aludió ante mi gesto. –¿A que piso va? –pregunté. –Al quinto, por favor. Era el mismo rellano donde yo vivía por lo que me dije: “sí es una nueva vecinita no esta nada mal” El trayecto lo hicimos sin mediar palabra pero yo no dejé de observar a hurtadillas la figura de la chica. Bien se podía visualizar que era una joven atractiva. Ella por su parte, no alzó la cabeza y su mirada se perdía en el contorno de sus maletas. Llegamos al quinto, empujé la puerta y le ayudé a sacar una de sus maletas, volvió a darme las gracias y mi sorpresa no tardó en llegar. La puerta de mi piso se abrió y mi madre salió toda eufórica extendiendo sus brazos. En verdad que nos queríamos mucho, pero tal recibimiento no había recibido a no ser que volviera de algún viaje, hecho que no era el de ese momento. El abrazo y los besos iban dirigidos a mi acompañante del ascensor. –¡Hija mía que alegría verte de nuevo! Yo era un espectador de piedra ante la acogida de mi madre a la desconocida. Mi madre se separó de ella diciendo: –Déjame verte…, ...
... estás monísima. No se el tiempo que hace que no te veía. Seguía presenciando la escena sin moverme hasta que reaccioné cuando mi madre me increpó: –No te quedes ahí como un pasmarote y entra en casa las maletas de tu tía Rosana. Acabáramos, ni por lo más remoto hubiera imaginado que se trataba de la hermana de mi madre, aunque más bien eran hermanastras. Hija tardía de mi abuelo, casado en segundas nupcias, vivía en el pueblo que era el mismo que nació mi madre, pero en el que yo hacía muchísimo tiempo que no me acercaba. No la veía desde hacía al menos diez años y el recuerdo que tenía de ella era muy vago. Sí que sabía, porque mi madre, lo repetía con asiduidad, que tenía los mismos años que yo y la casualidad había hecho que naciésemos el mismo día. Teniendo en mente el comienzo de mi historia, me había olvidado presentarme: mi nombre es Ramiro, tenía en esos momentos 26 años, era empleado de una entidad bancaria y seguía viviendo con mis padres hasta que decidiera independizarme. Mi vida trascurría de forma bastante placentera, el trabajo lo llevaba bien y en el aspecto amoroso salía con una chica, que sin llegar a decir que éramos novios, llevaba con ella casi un año. Nuestra relación era buena y aunque sexualmente nuestros cuerpos ya se habían unido, todavía no nos habíamos planteado vivir juntos o por lo menos yo no se lo había propuesto. Volviendo a este relato, después de reconocer quien era la posible vecinita que yo me había inventado y salir de ...