1. No era mi nueva vecinita


    Fecha: 09/02/2026, Categorías: Incesto Autor: ventura, Fuente: TodoRelatos

    ... mi asombro, la saludé como corresponde con dos besos en la mejilla. Mi madre enseguida la acaparó para llenarle de preguntas y yo me fui a mi habitación.
    
    Salvo un primer momento, en que la figura de mi flamante tía (me parecía incomprensible ese tratamiento) ocupó parte de mi pensamiento, enseguida me dediqué a lo mío. Había quedado con Carmen, la chica con la que yo salía y tenía que ducharme y cambiarme de ropa.
    
    Iba a disponerme a salir pero antes pasé por el salón para despedirme. Allí estaban las dos hermanas junto a mi padre, que hacía poco había llegado, charlando entre ellos.
    
    –¿Te vas Ramiro? –preguntó mi madre.
    
    –Sí, me esperan –respondí.
    
    –Antes de que te vayas y como te has escondido enseguida en tu habitación, no te lo he dicho: tu tía viene a pasar con nosotros sus vacaciones de verano que tiene como maestra y quiero que en estos dos meses que estará aquí, la atiendas como se merece. Sobre todo donde no la puedo llevar yo, me refiero a esos lugares que frecuentáis los jóvenes.
    
    –Ahora tengo prisa porque voy a llegar tarde, pero lo tendré en cuenta –respondí.
    
    A partir de ese día me convertí en el cicerone nocturno de mi tía. Normalmente nos acompañaba a Carmen y a mí en nuestros paseos. Le llevábamos a los sitios que nosotros solíamos frecuentar y a otros que no concurríamos mucho, pero por deferencia a ella visitábamos.
    
    Rosana, me resultaba difícil ese tratamiento de tía, era alegre y de fácil conversación por lo que resultaba muy agradable su ...
    ... compañía. Puedo decir que más me agradaba a mí que a Carmen, que aunque en principio no la menospreciaba, tampoco tiraba cohetes en favor de ella. Yo no daba importancia a este hecho, quizá porque no me daba cuenta que estaba algo embaucado con Rosana. Su belleza y su porte dejaban en entredicho a Carmen, que aunque era digna de admirar, al lado de Rosana quizás quedaba un poco empequeñecida.
    
    No se como describir a Rosana porque todo en ella me llegaba a fascinar. Su pequeña melena de pelo castaño, cubría una cabecita bien compuesta por unos ojos verdes, nariz respingona y unos labios carnosos pero sin exagerar. A esto se le unía un cuerpo espectacular que quitaba el hipo. Resumiendo, un bombón de mujer.
    
    ¿Cómo podía ser que esa mujer no pudiera estar a mi alcance por el mero hecho de decir que tenía cierto parentesco con ella…? En principio no me quedaba otro remedio que asumir el hecho y comportarme con Rosana como algo vedado para mí, aunque me resistía a creer que no pudiera tener acceso a ese fruto.
    
    Había pasado casi un mes de esas vacaciones de mi Rosana en nuestra ciudad y un buen día, dando un paseo por el centro de la ciudad, íbamos solamente ella y yo. Carmen por cuestiones de trabajo no nos pudo acompañar. Al pasar junto a un cine en el que estrenaban una película que por lo visto quería ver Rosana, me solicitó si no me importaba entrar a verla y no tuve ningún inconveniente. Era más bien una película romántica con alguna secuencia de terror. En una de las ...
«1234...9»