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No era mi nueva vecinita
Fecha: 09/02/2026, Categorías: Incesto Autor: ventura, Fuente: TodoRelatos
... curvas y una blusa escotada que permitía entrever el nacimiento de unos pechos no excesivamente grandes, pero que en Rosana lucían y resaltaban extraordinariamente. El interés que el compañero de Carmen, de nombre Roberto, exteriorizaba sobre Rosana, a Carmen le parecía excelente. No lo era tanto para mí, me sentía incomodo ante tanta excesiva atención. Se la comía con la mirada y me estaban entrando ganas de coger a Rosana y largarnos de allí. ¿Eran celos…? Sí que no me sentía cómodo, pero tampoco era quien para obligar a Rosana salir de allí y menos si se encontraba a gusto. Si Carmen había preparado ese encuentro para desviar mi atención sobre Rosana, el efecto causado en mí había sido todo lo contrario. Dejamos el restaurante y nos dirigimos a una discoteca. Maldita la gana que tenía, pero no me iba a poner en evidencia delante de todos y accedí a continuar con el planteamiento que había elaborado Carmen. Dentro de la discoteca, nos colocamos en una mesa y nos dispusimos a pedir algo de beber. Una vez teníamos las bebidas encima de la mesa Carmen nos animó a salir a bailar. Yo no soy demasiado amigo de los bailes, pero tampoco un aguafiestas, así que tuve que aceptar la proposición de Carmen después de ver como Roberto y Rosana accedieron a salir a la pista. Sonaba una música movida que invitaba a bailar suelto y así lo hicimos los cuatro, hasta que empezó a sonar música lenta y enseguida se precipitó Carmen a mí para bailar juntos. Roberto hizo lo ...
... propio con Rosana, pero yo no les perdía ojo y veía como la unión entre ellos no era excesiva, lo cual me alegraba. En un momento observé que dejaban de bailar y en ese instante les perdí de vista. Tenía ganas de saber la causa de porqué habían dejado de bailar y que estaban haciendo, pero Carmen me lo impedía. Cuando acabó la pieza que bailábamos, le dije a Carmen de no seguir y nos dirigimos a la mesa que teníamos asignada y allí solamente se encontraba Roberto. –¿Y Rosana? –pregunté. Se ha marchado. –¿Cómo que se ha marchado? Me ha dicho que no se encontraba bien y que se iba a casa. –¿Pero como la has dejado marcharse? –increpé a Roberto. Roberto un poco mosqueado me reprendió. –¡Oye!, que ya es mayorcita la chica. Además, me he brindado a acompañarla y se ha negado. Esa chica es un poco esquiva. Simplemente me ha dicho que le disculpéis y sigamos divirtiéndonos sin ella y sin mediar más se ha largado. –Me tengo que ir en su busca –manifesté –¿Porqué te va a ir? –soltó Carmen para seguir diciendo – me da la impresión que te preocupas más de esa tía que de mí. –¿Qué estas diciendo? –le recriminé –Lo que oyes. –Me parece una solemne tontería. –Pues a mí no y a la vista está. Creo que lo mejor es que no me hagas participe de tus salidas con ella y cuando dejes de interesarte tanto por esa mujer, ya hablaremos. No quise seguir la discusión porque me daba cuenta que tenía razón al afirmar el interés que despertaba en mí Rosana. Salí ...