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No era mi nueva vecinita
Fecha: 09/02/2026, Categorías: Incesto Autor: ventura, Fuente: TodoRelatos
... escenas, se alteró el proceder cauto de Rosana. Surgió una escena de terror y su cabeza se refugió en mi hombro, posando una de sus manos en mi pecho. Para nada me importunó su actitud, al revés, tener su cara cerca de la mía me produjo una sensación confortable que iba más allá de ese afecto de ser parientes. No duró mucho, pero cuando su cara se apartó de mi hombro no pude por menos que acercar mi boca a la suya y unir nuestros labios. Poco duró esa unión, al parecer le sorprendió el que llegara a besarla y enseguida separó su cara de la mía para mirarme fijamente. Creía que me iba a recriminar ese beso, pero no, enseguida su cara se giró mirando la pantalla sin decir nada. Si para ella había sido una sorpresa recibir ese beso, para mí resultó más que apetecible. En verdad me atraía esa mujer y no pude por menos que desplazar una de mis manos para adherirse a una de las suyas. No fue rechazada y permanecieron unidas todo el resto de la película. Mi interés por Rosana se iba incrementando y si tenía alguna duda de lo que me atraía, quedó resuelta el día que entré en el baño de nuestra casa, el cual no tiene ningún cierre, y ¡OH, SORPRESA!, allí se encontraba una esplendorosa mujer por completo desnuda. Acababa de salir de la ducha y se mostraba tal como su madre la trajo al mundo, a diferencia que en ese momento su cuerpo era resplandeciente. Enseguida se refugió detrás de una toalla pero en la retina de mis ojos quedó clavada la magistral silueta que había percibido. ...
... Con un “perdón” desaparecí del baño, pero lo que no desapareció de mí mente fue su imagen. ¡Está divina! me dije. No hubo entre nosotros ningún comentario de ese comportamiento en el cine, pero presentía que entre nosotros existía una química especial que iba más allá de nuestro parentesco. Algo me debía suceder porque dedicaba más tiempo durante el día en tener en mi mente a Rosana que a Carmen. También algo debía intuir Carmen, porque se puso un poco reticente en que nuestras salidas continuaran siendo de tres personas. Mi insistencia, diciendo que me veía obligado a ser cortes con la hermana de mi madre, le hacían de mala gana aceptar. Aprovechando que estábamos los tres juntos, Carmen propuso que el viernes fuéramos a cenar y, alegando que ninguno de los dos al día siguiente tenía que trabajar, muy bien podíamos después de la cena ir a alguna discoteca. Para que no fuéramos un trío, dijo que vendría juntamente con nosotros un compañero de su trabajo con el que tenía mucha amistad, al que le debía algún favor y le quería invitar. Me pareció una maniobra de Carmen pero no me quedaba más alternativa que aceptar. Llegó el viernes y nos encontramos con el compañero de Carmen en el restaurante. Su aspecto no era nada desdeñable. Tenía buen porte, más o menos de mi edad, alto, moreno y con aires de ligón de discoteca. Nada más efectuar las presentaciones su atención se centró en Rosana. No era para menos, vestía una falda ajustada que contorneaban sus perfectas ...