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No era mi nueva vecinita
Fecha: 09/02/2026, Categorías: Incesto Autor: ventura, Fuente: TodoRelatos
... precipitadamente de la discoteca por ver si lograba alcanzarla. No llegué a verla, pero las ganas de entrar de nuevo en la discoteca se me habían esfumado y me dirigí a casa. Cuando entre en el piso, mi madre no se había ido a dormir todavía y nada más verme me reprendió: –¿Qué ha pasado...? ¿Cómo es que no has venido junto a tu tía? –Se ha marchado de la discoteca sin avisarme. Al parecer no se encontraba bien. –No me ha dicho que se encontrase mal, simplemente me ha dicho que tenía ganas de acostarse. Ha tomado un vaso de leche fría y se ha marchado a su habitación sin más… A ver…, yo te estaba esperando para decirte que mañana tu padre y yo nos vamos pronto y estaremos fuera todo el día con unos amigos, espero que te portes bien con tu tía. Esa noche no logré conciliar el sueño. Mi mente intentaba descifrar que le había podido pasar a Rosana para marcharse de la discoteca sin avisarme. ¿Pudiera ser que Roberto intentara propasarse y ella le hubiera parado los pies…? Pudiera ser, porque Roberto la definió como una chica esquiva. Pero por otra parte tampoco parecía lógico ya que permanecieron poco tiempo fuera de mi vista. Mi pensamiento se perdía en suposiciones, pero donde más incidía era en mi pasión hacia Rosana. Carmen tenía razón, estaba muy metido en la piel de Rosana. Mis sentimientos por ella no eran nada parentescos. Intentaba justificar que solo era hermana de mi madre por parte de padre, con lo que el lazo consanguíneo era muchísimo menor. ...
... Llegué a reflexionar que nuestro parentesco no era algo insalvable y bien pudiera saltarse si ella me aceptaba. Avanzaba la noche y seguía dándole vueltas. Su rostro y su cuerpo lo tenía grabado a fuego en mi mente. Anhelaba acariciar ese cuerpo. La deseaba como no había deseado nunca a otra persona. Pensé que no pasaría del día siguiente en saber que sentía Rosana por mí. Estaba convencido y quería creer, que a ella tampoco yo le era indiferente. Pude llegar a dormirme, pero cuando desperté lo único que quería era encontrarme con Rosana, mis padres ya habían salido del piso y de inmediato me dispuse a buscarla. No la encontré en la cocina ni tampoco estaba en el salón, ni en el baño, así que me dirigí a su habitación. Llamé a la puerta y sonó la voz de Rosana diciendo “adelante”. Me dispuse a abrir la puerta y mi sorpresa fue cuando vi que Rosana estaba haciendo las maletas. –Ah, eres tú –dijo Rosana al verme. –¿Qué estás haciendo? –pregunté aunque era palpable su proceder. –Ya ves, estoy haciendo las maletas. –¿Y eso? –Ya he finalizado mi veraneo y regreso a mi pueblo. –Eso no es verdad… todavía te faltan días para que acabes las vacaciones –le repuse sabiendo que todavía no finalizaba su periodo vacacional. –Si que es verdad que todavía faltan algunos días, pero prefiero marcharme ya. Me acerqué a ella y agarrándole por los hombros y mirándola fijamente a los ojos le dije: –Rosana…, dime sinceramente a que vienen estas prisas. ¿No estas a gusto ...