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Mi gran amor: Mi hermana
Fecha: 11/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Médico, Fuente: CuentoRelatos
... no apartaba la vista de la cinta. –Mira -le dije sintiéndome triunfante y con una erección descomunal.-Desde hace años yo también me he masturbado pensando en ti una y otra vez. Creo que no tienes de que preocuparte si te portas bien conmigo. Pero si no, esa película navegará libremente por Internet. ¿Qué te parece? –Estás loco -comentó verdaderamente enfurecida.- Eres mi hermano -completó, al tiempo que levantándose se dispuso a salir. –No te obligaré a nada -le dije- pero te recomiendo que estés pendiente de las páginas de e-mail, ya que empezaré por enviarla a mis amigos, que también se masturban pensando en ti. Esto último la detuvo en seco. Mi excitación fue suprema cuando con ojos llorosos me preguntó que tenía que hacer. No le contesté. Me acerqué a ella, y apoyando su espalda contra el marco de la puerta, puse mis labios sobre su boca, mientras frotaba mi abultado miembro a su pelvis. Si bien es cierto que ella me dejó hacer, su apretada boca y su ceño fruncido eran señal inequívoca de que no le agradaba para nada la situación. Mi lengua consiguió que separara un poco los labios, lo que me permitió introducirla en su boca, y enroscar su lengua con la mía. Ya una de mis manos, se había posado en su entrepierna por encima del largo pantalón de pijama, comprobando lo que pensaba antes. No tenía nada debajo. A pesar de que su mano agarraba fuertemente mi muñeca, tratando de retirar la mano invasora, el apasionado beso empezó a dar sus frutos, ...
... cediendo poco a poco a mis manejos. Sin dejar de acariciarla, la fui llevando hacia mi cama tendiéndola completamente bocarriba y desnudándome rápidamente, me tendí junto a ella. Tomando una de sus delicadas manos, la obligué a que agarrara mi enorme pené, que ya para entonces goteaba secreción blanquecina copiosamente. –Que enorme la tienes -me dijo con voz de asombro y excitación. –Así me pones únicamente tu -le contesté. Esta declaración yo creo que le agradó sobremanera porque todo el pudor que demostraba hasta ese momento desapareció de repente. Quitándose la camisa de pijama, se incorporó para poder llegar con su boca a mi miembro chupándolo golosamente. Creo que alcancé la gloria en ese momento. Era una maravilla ver a esa preciosidad de mujer, tan deseada, mamando golosamente una verga, pero que además era la mía. No pude más y un chorro abundante salió hacia su boca, haciendo que la leche escurriera por la comisura de sus labios, por no poder tragársela toda. Saqué mi chorreante pene de su boca, y tendiéndola de nuevo en la cama, le quité los pantalones dejando al descubierto una rajada perfectamente cuidada y con vello púdico cuidado pero abundante. Separé sus preciosas piernas, y perdí mi lengua en el interior de su vagina, encontrándola verdaderamente mojada por sus jugos. Encontrar el erecto clítoris fue cosa sencilla, por lo que dediqué mis esfuerzos a lamerlo, chuparlo, mordisquearlo, lo que hizo que ella se excitara al máximo, ...