1. Sombra de infidelidad


    Fecha: 11/02/2026, Categorías: Hetero Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    El apartamento está oscuro, apenas iluminado por la luz de un televisor encendido sin volumen. ElÍAS (40), con barba incipiente y ojos apagados, se sirve un trago de whisky barato. Da un sorbo.
    
    Lleva semanas sin afeitarse. En su mesa, hay una pistola desmontada y un celular viejo con la pantalla encendida. Un mensaje abierto.
    
    Elías se deja caer en el sofá, sin fuerzas.
    
    En la pantalla del televisor, se transmite un noticiero. CRACK. Elías lanza el control remoto contra la pared. Se para de golpe, respira hondo. Mira el celular.
    
    «Elías. Ya no puedo seguir. Gracias por todo… por intentarlo. Solo espero que no te quedes solo. Cuídate.»
    
    Elías aprieta el celular. Respira hondo. Lo deja caer sobre la mesa.
    
    Mira la pistola. Luego al vaso. Luego, su reflejo en la ventana.
    
    El celular vibra de pronto.
    
    Una llamada entrante. VALERIA.
    
    No su esposa. La mejor amiga de ella. Su cómplice durante años.
    
    Elías duda. Deja el vaso. Levanta el celular. Contesta.
    
    En el pecho, el dolor era como un nudo que no soltaba desde hacía días.
    
    Isabela se había largado sin mirar atrás, y no había vuelto.
    
    ELÍAS
    
    ¿Sí?
    
    Del otro lado, la voz es suave, pero tensa.
    
    VALERIA
    
    Elías…
    
    ELÍAS
    
    Silencio. Solo el zumbido del noticiero sin volumen. Elías se sienta. Vuelve a mirar la pistola desmontada. La toca.
    
    VALERIA
    
    Ya hablaste con ella, ¿verdad?
    
    ELÍAS
    
    (leves risas sin alegría)
    
    ¿El mensaje? Sí. Lo leí. Muy… cordial.
    
    VALERIA
    
    Ella me lo contó, ...
    ... Elías. No todo, pero… lo suficiente.
    
    No fue uno. Ni una vez.
    
    Elías cierra los ojos. Las palabras son cuchillos. Ya lo sabía. Pero escuchar su intimidad de otra boca era otra cosa.
    
    VALERIA
    
    Lo buscó. Y lo disfrutó.
    
    Dice que se sintió viva. Que nadie la había tocado así antes. Que se sintió… libre.
    
    Elías se echa hacia atrás. La habitación parece más pequeña. Más densa.
    
    ELÍAS
    
    Y tú, ¿por qué me llamas?
    
    ¿Para consolarme? Puedo sentir con claridad el tono en tu voz
    
    ¿O acaso es para decirme que también te la tiraste? ¿Qué —que también se abrió contigo, como con ellos?
    
    Silencio.
    
    VALERIA
    
    No, Elías.
    
    Yo no soy parte de su aventura.
    
    Yo soy… testigo.
    
    De lo que vivió. De lo que sintió.
    
    Y de lo que tú dejaste de ver.
    
    Elías se ríe con amargura. La risa de alguien que se está tragando una bomba.
    
    ELÍAS
    
    ¿Y qué vio en ellos que no vio en mí, ah? ¿Qué le dieron que yo no? ¿Placer? ¿Juego? ¿Sudor? ¿Vergas nuevas? ¿A ti te parece que cómo me debo sentir al pensar en la húmeda vagina de mi esposa siendo penetrada por otro?
    
    VALERIA
    
    Le dieron atención, Elías.
    
    Y no la del deber. La del deseo.
    
    No la del “cumplo como esposo”, sino la del “te quiero para mí, ahora mismo, sin condiciones”.
    
    Y si te soy sincera… creo que eso, lo que pasó, tal vez ella lo venía deseando desde hace mucho.
    
    Y tú no lo viste.
    
    O sí lo viste, pero no te importó.
    
    La tenías ahí, gritando en silencio, y no hiciste nada. No hiciste nada mientras a ella se la ...
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