1. Sombra de infidelidad


    Fecha: 11/02/2026, Categorías: Hetero Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... Solo se levantó.
    
    Entré al baño sin cerrar del todo la puerta. Me senté en el borde del lavamanos, abrí las piernas y lo esperé.
    
    Santiago no dudó. Vino directo a mí.
    
    Me besó sin hablar, con hambre. Le respondí igual. Le agarré la nuca, lo acerqué más.
    
    Me metió la mano por debajo del vestido y no lo detuve.
    
    Me tocó sin miedo. Yo estaba mojada. Yo lo estaba esperando así.
    
    Y no pensé en Elías.
    
    Pensé en mí. En mi cuerpo. En mi decisión.
    
    Y no me detuve. No quería detenerme.
    
    Me besaba sin pedir permiso. Yo no le quité la mano cuando sus dedos ingresaron con urgencia en mi vagina.
    
    Y no era él. No era solo él.
    
    Yo también lo estaba haciendo. Incluso le pedí que me tocara.
    
    Santiago no se detuvo ahí, sin dejar de besarme bajó sus dedos hasta mi ano, me introdujo dos de sus dedos de golpe, su boca fue lo único que me impidió gritar. Me los sacó y dejó de besarme, lamió sus dedos y esta vez mirándome me los volvió a meter fuerte y dominante. Comencé a jadear a pesar del dolor, sus movimientos se detuvieron, pero no sacó los dedos, abrí los ojos y vi como con torpeza intentaba liberar su verga de sus pantalones, lo logró. Estaba completamente erecto. Comenzó a clavarme poco a poco. Volví a agarrarle de la nuca y acerqué nuevamente su boca a la mía, nos besamos mientras su verga desaparecía con lentitud extrema en mi ano, hasta tenerla toda adentro. Santiago me agarró de la cintura y se movía dentro de mí, al principio lo hacía lento, lo que ayudó a que ...
    ... me acostumbrara y el dolor fuera desapareciendo de a poco.
    
    Lo escuché decir que iba a acabar, yo le pedí que lo hiciera dentro, lo sentí temblar dentro de mí mientras sus quejidos crecían. Cuando se alejó de mí el semen escurría de mi ano y caía sobre el mesón del lavamanos. Atrape lo que pude con mis dedos y mirando a Santiago los pase luego por mi boca. No tragué, jugué con el semen que había logrado recoger y lo escupí, manchando la parte superior de mi vestido, la que cubría mis grandes tetas.
    
    Salimos del baño. Martín estaba ahí. Me miró. Yo lo miré. Y me reí.
    
    Había una música sonando en el fondo, pero no recuerdo cuál.
    
    En la sala me apoyé en la pared y me desabotoné la camisa. La dejé caer.
    
    Martín me besó el cuello y Lucas me desabrochó el sostén desde atrás.
    
    No hubo conversación. No hubo planificación.
    
    Yo me dejé llevar. Me dejé hacer.
    
    Y no porque no supiera lo que estaba pasando, sino porque sentía que lo merecía.
    
    Como mujer. Como cuerpo. Como deseo.
    
    Me habían visto, me habían tocado, y yo había dicho que sí sin decir nada.
    
    No pensé. Solo sentí.
    
    Reaccioné cuando sentí los huevos de Lucas pegados a mi vagina.
    
    Ahí fue cuando me di cuenta de que ya no había vuelta atrás.
    
    Y no quise tenerla.
    
    Yo me dejé penetrar. Porque quería. Porque ya no estaba esperando que nadie me eligiera.
    
    Yo me estaba eligiendo.
    
    Sentí las manos de más de uno. Algunas torpes. Otras más seguras. Me recosté contra la pared y abrí las piernas. No cerré ...