-
Mi abuelo y mi mamá de la frustración al placer
Fecha: 15/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... llena de satisfacción. Después de unos minutos, mi abuelo la hizo girar en la mesa y la puso boca arriba con las piernas abiertas, mientras su ropa interior colgaba de una de ellas. — Ahora quiero ver tu cara mientras te follo —dijo mi abuelo. De un jalón, sacó los senos de mi madre; se escuchó cómo se desgarró el vestido de la fuerza con que lo hizo. Con un movimiento brusco, la penetró de nuevo y comenzó a moverse con más fuerza. Las manos de mi mamá apretaban con fuerza las orillas de la mesa mientras sus senos se movían con cada embestida que recibía de mi abuelo. — Eres mía, Valeria —repitió mi abuelo, su voz llena de lujuria. — Sí, suegro —respondió mi madre, sus gemidos de dolor y placer mezclándose. Mi abuelo comenzó a moverse con más fuerza, sus manos apretando los senos de mi madre con fuerza. — Eres mía, puta. Eres mi puta —repitió mi abuelo, su voz llena de posesión. — Sí, suegro. Soy su puta —respondió mi madre. Mi abuelo parecía un animal descontrolado follando a mi mamá. La dejó de penetrar y, tomándola del cabello, la levantó de la mesa y la lanzó a la cama — ¡Depriza, puta! Ponte en cuatro patas. Te voy a follar como la perra que eres —dijo mi abuelo con voz autoritaria. Mi madre trató de sacarse por completo el vestido, pero mi abuelo no podía esperar. Tomándolo con ambas manos, lo desgarró en dos y se lo quitó, lanzándolo al suelo. — ¡Vamos, puta! Te dije que te pusieras en cuatro —repitió mi abuelo. Mi madre, enseguida, se colocó en ...
... la posición. Mi abuelo, tomándola de la cintura, la acercó a él y, con una fuerte embestida, la penetró sin perder tiempo. Comenzó a follársela desesperadamente. Mi madre se sostenía de la cobija, presionando con fuerza con sus manos mientras ponía un gesto de dolor. La cama rechinaba a todo lo que daba, incluso pegando con la pared. Mi madre trataba de pedirle que se calmara por que me podía despertar, pero él le soltó una nalgada fuerte diciendo: — Que se despierte. No importa. Debe aprender que una buena hembra se le coje con fuerza. Mi abuelo continuó embistiéndola con fuerza, sus manos apretando sus caderas con brutalidad. — ¡Así, puta! ¡Tómalo todo! —gritó mi abuelo, su voz llena de lujuria y dominio. Mi madre, soportando el dolor y el placer que sentía, suplicó: — Por favor, suegro. Me duele. — ¡Cállate, puta! —respondió mi abuelo, dándole otra nalgada. — Eres mía y harás lo que yo te diga. Se escuchaba la respiración fuerte de mi abuelo y los quejidos y gemidos de dolor de mi mamá. Finalmente, mi abuelo emitió un gemido de satisfacción y se corrió dentro de mi madre. Se apartó de ella y se sentó en una de las sillas, con la respiración agitada. — Eres buena, Valeria. Eres una buena puta —dijo mi abuelo con una sonrisa de satisfacción. — Muy buena. Mi mamá seguía en la misma posición, agitada, totalmente enrojecida de la cara y de sus nalgas, con sus fluidos y el semen de mi abuelo escurriendo por sus piernas. Luego se levantó y, con papel higiénico, ...