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Mi abuelo y mi mamá de la frustración al placer
Fecha: 15/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... comenzó a limpiar su entrepierna. Tomando la sábana, se cubrió el cuerpo y se asomó a mi lado de la habitación. Fue cuando me vio ahí parado. Ambos pusimos cara de espanto: yo al ver que me había atrapado espiando y ella al verme con mi pene en la mano. Ambos no supimos qué decir. Mi abuelo bajó la cortina, me vio igual. Me esperaba lo peor, pero solo dijo: — Ya es momento de que te vayas consiguiendo una mujer, muchacho. Venga, vamos a dormir —y tomó a mi mamá de la mano y la llevó a la cama. Me miró y me dijo: — Vete al baño a terminar de hacer eso y luego duérmete. Por la mañana, mi abuelo había ido a ver algo de su papeleo referente a su jubilación. Me quedé con mi mamá. Había un silencio incómodo. Traté de hacer conversación. — ¿Te ayudo a hacer el desayuno? — Claro, hijo. Sin problema —me dijo, pero solo eso. Desayunamos y, más tarde, llegó mi abuelo. Se sentó a desayunar, mi mamá le servía y ell, sin descaro, le acariciaba las nalgas. Mi mamá le decía: — No, suegro, por favor. — ¿Qué más da, mujer? Él ya sabe —respondió mi abuelo. Mi mamá solo puso cara de desaprobación, pero se dejó que mi abuelo continuara tocándola. Cuando mi abuelo terminó de desayunar, le dijo a mi mamá: — Ahora chúpamelo. Mi mamá le respondió: — No, suegro. No aquí ni enfrente de mi hijo. Mi abuelo se levantó y me dijo: — Muchacho, ten. Dándome dinero. Ve por una puta o gástatelo en lo que quieras, pero no nos molestes. Mi mamá me miró y me dijo: — Hijo, ve a darte ...
... una vuelta, por favor. Así que, como quien dice, me terminaron echando. Solo que esta vez dejaron la ventana y la cortina cerrada y no podía espiarlos. Decidí irme a una plaza y luego al cine. Ya cuando regresé, mi abuelo ya se había ido. Mi mamá me pidió que me sentara. — Necesito hablar contigo, hijo. Tu abuelo y yo somos pareja. Me duele mucho lo que pasó anoche, pero debes entender que las parejas hacen eso y va a continuar sucediendo. Solo te pido que no hagas lo que estabas haciendo. En verdad me hace sentir mal pensar que haces eso, ya sabes, viéndonos. No supe qué decir en ese momento. Solo contesté con un: — De acuerdo. Ya no lo haré. Pasó otra semana y un día, regresé a casa más temprano de lo habitual. Al abrir la puerta, lo que vi me dejó paralizado. Mi madre estaba en la cama, completamente desnuda, siendo sometida por dos hombres desconocidos. Mi abuelo estaba sentado en una silla, observando la escena con una sonrisa en el rostro. Uno de los hombres, un tipo musculoso con tatuajes, tenía a mi madre en una posición de perrito. La sujetaba por las caderas y la penetraba con fuerza, sus embestidas brutales y rítmicas. El sonido de la carne golpeando contra la carne llenaba la habitación, mezclándose con los gemidos de mi madre. El otro hombre, más delgado pero igualmente intimidante, estaba de pie frente a mi madre. Le sujetaba la cabeza con ambas manos y la obligaba a chuparle el pene. — Así, puta. Tómalo todo —decía el hombre, su voz llena de ...