1. Mi abuelo y mi mamá de la frustración al placer


    Fecha: 15/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... Tus pezones están duros. De seguro los tienes muy sensibles —dijo mi abuelo para luego apretarlos. Mi mamá, resistiéndose, le dijo: — Por favor, suegro, deje de apretar así mis senos me lastima.
    
    A mi abuelo no le importó y continuó manoseándolos. La volvió a girar, quedando de frente ambos. Mi abuelo se inclinó y comenzó a chupar uno de sus senos. — Tus tetas son más deliciosas de lo que pensaba, mujer. Se sienten tan bien apretarlas —decía mi abuelo sin detenerse.
    
    Sentó a mi mamá en la orilla de la cama y se puso frente a ella. Comenzó a frotar su pene entre los senos de mi mamá, y ella, con ambas manos, lo presionó. — Así es, mujer. Así es como se hace. Se ve que tienes experiencia en esto, maldita mujer indecente —dijo mi abuelo.
    
    De pronto, mi abuelo se terminó corriendo, disparando su semen en la cara y senos de mi mamá. Mi abuelo fue donde su ropa, la tomó y comenzó a vestirse. — Por el momento, estoy satisfecho, mujer. Hazme algo de comer en lo que tomo un descanso —dijo mi abuelo. Después de decir eso, se recostó en la cama de mi mamá mientras ella se arreglaba la ropa.
    
    Regresé a terminar de lavar la ropa. Poco después, mi mamá se me acercó. — ¿Necesitas ayuda, hijo? —me preguntó.
    
    — No, mamá. Ya estoy por terminar —respondí.
    
    — Vale, ya hice la comida. Te espero para comer. Tu abuelo ya comió y está tomando una siesta —dijo mi mamá.
    
    — De acuerdo, mamá —respondí.
    
    Pasaron las horas y mi mamá me mandó a dormir mucho antes de lo que acostumbraba ...
    ... por la noche. Me metí en la cama, pero el sueño no llegaba. Comencé a escuchar susurros provenientes de la mesa de la cocina. Con curiosidad y un poco de miedo, me levanté sigilosamente y me acerqué a la cortina que separaba mi espacio del resto de la habitación.
    
    A través de la cortina, pude ver a mi abuelo y a mi mamá sentados en la mesa. Mi mamá aún llevaba puesto el vestido blanco floreado, y mi abuelo estaba con una expresión de lujuria en su rostro. La escena era tensa y cargada de electricidad.
    
    — Ven aquí, Valeria —dijo mi abuelo con una voz ronca y autoritaria.
    
    Mi mamá, con ojos llenos de miedo y sumisión, se acercó a él. Mi abuelo la tomó por la cintura y la acercó a su cuerpo. Podía ver cómo sus manos recorrían el cuerpo de mi madre, apretando sus senos y sus caderas con fuerza.
    
    — Eres mía, Valeria —dijo mi abuelo con una sonrisa malvada. — Y harás lo que yo te diga.
    
    Mi madre asintió, sus ojos. — Sí, suegro —respondió con voz sigilosa.
    
    Mi abuelo la empujó hacia la mesa y la hizo acostarse boca abajo. Levantó su vestido, dejando al descubierto sus nalgas. — Eres una puta, Valeria —dijo mi abuelo, dándole una fuerte nalgada.
    
    Mi madre gritó de dolor, pero mi abuelo no se detuvo. Se posicionó detrás de ella y, con un movimiento brusco, le bajó la ropa interior y, de un golpe, la penetró. Mi madre gritó de nuevo, pero mi abuelo comenzó a moverse con fuerza, sus embestidas rítmicas y brutales.
    
    — Así, mujer. Así es como se hace —dijo mi abuelo, su voz ...
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