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Unos vecinos influencers 7. LA CENA
Fecha: 16/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos
... una sonrisa tan amplia como la de un actor en el estreno de su obra. Primero pasó Lucy, con su vestido blanco ceñido y su andar seguro. Xavi le dedicó una sonrisa cortés, pero nada más. Luego pasó Teddy, que le guiñó un ojo como si compartieran un secreto. El camarero respondió con una risita nerviosa, pero su atención no se quedó allí. Después pasé yo, y noté cómo su mirada se desvió rápidamente hacia atrás, hacia Clara, que venía justo detrás. Y ahí lo vi. El destello en sus ojos. La pausa mínima en su respiración. La forma en que su mirada bajó, solo un segundo, hacia el pecho de Clara. ¿Le ha mirado las tetas? Clara, consciente o no, ajustó ligeramente la camisa al pasar, y en ese movimiento, la tela se pegó un instante a su pecho, revelando la ausencia de líneas, la suave curva sin restricciones, el leve relieve que solo la falta de sujetador podía delatar. Xavi tragó saliva. Sí. Lo ha notado. El reservado era una habitación privada, cuadrada, con paredes de madera clara y cortinas de lino translúcido que dejaban pasar una luz cálida y tamizada desde unas lámparas colgantes de papel de arroz. La mesa, baja y de madera oscura, estaba rodeada de cojines de suelo en tonos beige y vino tinto, aunque había un discreto espacio bajo la mesa para meter las piernas, al estilo tradicional japonés. Todo olía ligeramente a sándalo y té verde. En el centro, un pequeño jarrón de cerámica con una sola rama de cerezo decoraba la escena, como un susurro de ...
... equilibrio. —Cuando estéis listos, me avisáis —dijo Xavi, aún sonriendo, mientras se retiraba con la calma de quien ya sabe que ha causado buena impresión. Me senté junto a Clara, que observaba el lugar con ojos curiosos. Lucy ya estaba cruzando las piernas sobre el cojín, y Teddy… bueno, Teddy se acomodó como si el reservado hubiera sido diseñado expresamente para él. Estábamos ya sentados alrededor de la mesa baja, cada uno sobre su respectivo cojín. Las piernas, encajadas bajo el hueco del tatami moderno, estaban más cómodas de lo que esperaba. Frente a nosotros, las cartas del restaurante de sushi, impresas en un papel grueso y mate, con ilustraciones mínimas y nombres de platos que obligaban a mirar dos veces antes de saber lo que uno iba a pedir. —Yo quiero algo con atún rojo, pero crudo —dijo Lucy, pasando una página de la carta con gesto firme—. Y si hay algo con trufa, mejor todavía. —¿Trufa en un sushi? —pregunté, sin disimular la sorpresa—. Eso suena... peligroso. —O delicioso —añadió Teddy, sonriendo de lado, como si la trufa fuera un ingrediente erótico y secreto. Clara no decía nada aún. Solo sostenía su carta entre las manos, con los codos apoyados sobre la mesa, los dedos jugando con la esquina superior del papel. La vi mirar la sección de "Nigiris Especiales", y entonces, como si el ambiente se hubiera vuelto repentinamente más cálido, se llevó una mano al pecho y desabrochó, sin decir palabra, uno de los botones de su camisa. No fue un gesto ...