1. Unos vecinos influencers 7. LA CENA


    Fecha: 16/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos

    ... eco de risas recientes. ¿De quién? ¿Estaba alguien más aquí?
    
    —Tranquilo —susurró Teddy, como si leyera mis pensamientos—. Lucy se fue de compras. Y Clara... bueno, esa es otra historia.
    
    El nombre de Clara en sus labios me heló la sangre.
    
    Mis ojos se ajustaron a la penumbra del salón: cojines revueltos en el sofá, dos copas de vino usadas en la mesa (¿por qué dos?)
    
    Teddy siguió mi mirada y sonrió, lento, obsceno, antes de lanzarme una botella al aire.
    
    —Atrapa, Armando. Como atrapas todo... cuando te dan tiempo.
    
    La cerveza aterrizó en mis manos. Helada. Como su sonrisa.
    
    Las dos copas de vino me tenían intrigado, una con el borde marcado por un rojo oscuro. Carmesí. Como los labios de Clara.
    
    La otra, con el rastro pálido de un gloss rosado. Como el de Lucy.
    
    Teddy siguió mi mirada mientras descorchaba la cerveza belga con un gesto experto.
    
    —¿Preocupado por las copas, banquero? —preguntó, sirviendo el líquido ámbar en un vaso helado—. Relájate. Lucy estuvo aquí hace una hora. Probando el vino para... la cena.
    
    Mentira.O no.El problema era que no sabía qué creer.
    
    —Dos copas —señalé, tomando el vaso que me ofrecía—. ¿Lucy bebe doble?
    
    Su risa fue un eco bajo y peligroso.
    
    —La otra era mía. Aunque... —hizo una pausa dramática, pasando el dedo por el borde del cristal manchado de carmín— ... reconozco que el rojo le queda mejor a tu mujer.
    
    Mi puño se cerró solo.
    
    Teddy se reclinó en el sofá, los músculos de su torso estirándose bajo la ...
    ... fina camisa blanca que dejaba ver demasiado. Su risa era suave, como el roce de un cuchillo contra seda.
    
    —Tranquilo, Armandito —dijo, jugueteando con el borde de la copa manchada de carmín—. Cuando llegué, ya estaban aquí. La casa vacía, el vino servido... y estas dos copas vacías.
    
    Sus ojos, verdes como el cristal de una botella rota, se clavaron en los míos.
    
    —Supongo que será de Lucy y alguna amiga. No pregunto estas cosas, yo... confío en mi novia.
    
    La pausa fue deliberada.
    
    El reto, evidente.
    
    —¿Y tú, banquero? —continuó, inclinándose hacia adelante —. ¿Confías en Clara?
    
    Mis pensamientos ardieron, ¿Por qué esa copa tenía el mismo tono de rojo que el pintalabios que Clara? ¿Por qué su sonrisa era ahora un espejo de la de Teddy, como si compartieran un chiste sucio que yo no entendía? ¿Y por qué coño me excitaba tanto esta tortura?
    
    El silencio en la sala era tan denso que podía escuchar como tragaba mi cerveza. Teddy, reclinado en el sofá como un gato satisfecho, observaba cada uno de mis gestos con esos ojos verdes que parecían ver más allá de mis palabras.
    
    —¿Confías en Clara? —repitió, arrastrando cada sílaba como si disfrutara del sabor de la pregunta.
    
    Mis pensamientos chocaban entre sí. "Claro que puedo confiar en ella. En todos estos años juntos, nunca me ha dado motivos para dudar. Es mi Clara. La mujer que conozco mejor que nadie. La que ha estado a mi lado en todo. ¿Por qué iba a cambiar ahora? ¿Porque un niñato con abdominales marcados ha ...
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