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Unos vecinos influencers 7. LA CENA
Fecha: 16/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos
... llegado al vecindario? Ridículo." Pero entonces, como un veneno lento, otras imágenes se colaron en mi mente: Clara callándose por primera vez. No me había dicho que Teddy y Lucy fueron a su gimnasio. Ella, que siempre me contaba hasta el más mínimo detalle, que me hablaba de cada clase, de cada compañera. ¿Por qué ocultar eso? La palmadita de anoche en el culo. Esa mano grande de Teddy "tropezando" con su espalda... pero yo juraría que el sonido fue más bajo, más carnoso. El modo en que Clara se había tensado por un segundo, luego reído demasiado rápido, como si el roce le hubiera quemado. La confianza que brotaba entre ellos. Las miradas que se cruzaban cuando creían que yo no veía. Las risas que parecían compartir un chiste privado. ¿Cuándo había empezado ese lenguaje secreto? Teddy inclinó la cabeza, como si pudiera leer cada una de mis dudas escritas en mi frente. —Has tardado demasiado en responder, banquero —musitó, una sonrisa juguetona en sus labios—. Eso significa que sí dudas. Mi voz sonó más ruda de lo que pretendía —No. Claro que no. Me llevé el tercio a los labios, deseando que el alcohol quemara el sabor amargo de la mentira. Porque aunque mis palabras fueran firmes, algo en mi pecho se encogía al recordar cómo Clara había anidado en mis brazos anoche, murmurando algo sobre "lo aburrido que es la rutina" antes de darme la espalda para dormir. —Todos confiamos... hasta que las pruebas nos gritan en la cara —dijo, brindando hacia mí ...
... con aire de triunfo—. Pero tranquilo. Al fin y al cabo... Bebió un trago lento, dejando que las palabras flotaran en el aire como una amenaza: —...la ignorancia es un paraíso. Teddy acababa de lanzar su dardo envenenado sobre Clara, y ahora era mi turno. —Pues no deberías confiar tanto en Lucy —dije, dejando que las palabras cayeran como un guante arrojado al suelo—. Ese culito es peligroso... muchos hombres querrán tocarlo. Y ya lo he hecho yo, pensé, saboreando el secreto como un caramelo ácido. Teddy congeló el vaso a medio camino de sus labios. Sus ojos, verdes como el cristal de una botella rota, se estrecharon. —¿Ah, sí? —respondió, demasiado tranquilo—. Parece que hablas por experiencia. El reto estaba servido. Dejé que el silencio se alargara, disfrutando de cómo su sonrisa se tensaba. Mi mente rebobinó la escena en el recibidor, delante de todos, como cogí ese culo con mi mano, apretándolo, el modo en que se había arqueado hacia mí. —Solo digo que es un imán —me encogí de hombros, fingiendo indiferencia—. Pero tú, que eres tan listo, ya lo sabías, ¿no? Teddy soltó una carcajada que resonó como un trueno en la habitación, su mano grande y cálida envolviendo la mía con una presión que prometía más de lo que decía. —Sé que mi novia tiene culazo —reconoció, los ojos brillando con malicia—. Por eso está conmigo. Al igual que tu mujercita tiene esas tetas de museo... Sus dedos se apretaron un segundo más de lo necesario, una advertencia ...