-
Unos vecinos influencers 7. LA CENA
Fecha: 16/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos
... alguna foto comprometida, quizá hasta otra provocación de Lucy. Pero al acercarme, lo vi. Esa bestia imponente. Su polla, enorme y gruesa, descansaba sobre su muslo, completamente al aire, apenas oculta por el mantel que apenas cubría su regazo. Era hipnótico. La misma admiración absurda que sentí la última vez que la vi me invadió de nuevo. Esa piel tersa, esas venas marcadas, ese tamaño que parecía imposible. No podía dejar de mirarla, aunque cada segundo que pasaba era una traición a mí mismo. Entonces Lucy soltó una risita. Mis ojos se desviaron hacia ella. Me estaba mirando. Sabía exactamente en qué estaba pensando. —¿Todo bien, banquero? —preguntó Teddy, demasiado tranquilo, como si no tuviera su anaconda al descubierto delante de mi mujer. —Sí, sí… —respondí, forzando un tono normal, como si no estuviera pasando nada. Pero todos lo sabían. Teddy sabía que yo veía su polla. Lucy sabía que yo no podía evitar mirarla.Y yo sabía que, al no decir nada, estaba permitiendo que esto siguiera. Clara, ajena a todo, tomó otro sorbo de vino. —¿Qué me ibas a enseñar? —pregunté, intentando mantener la voz estable. Teddy sonrió, ladeando la cabeza. —Ah, sí… —hizo un gesto con el móvil, pero sus ojos no se apartaban de los míos—. Mira esto. En la pantalla no había nada. Solo un reflejo de mi propia cara, avergonzada, excitada, atrapada. Lucy se mordió el labio, disfrutando cada segundo. Y entonces, Teddy se ajustó ligeramente, ...
... haciendo que su monstruo se moviera. —Perdón —murmuró, sin un ápice de arrepentimiento—. Estaba incómodo. Era un juego. Una prueba. Y yo había perdido en el momento en que no dije nada. El camino de vuelta a mi sitio fue de apenas tres pasos, pero cada uno resonó como un latigazo en mi conciencia. ¿Qué cojones estoy haciendo? Mis puños se cerraron solos, las uñas clavándose en las palmas. Debería partirle la cara. Ahora. Delante de todos. Arrancarle esa sonrisa de suficiencia a golpes y arrastrarlo fuera del restaurante por poner su puta polla cerca de mi mujer. Pero no lo hice.Me senté. Y entonces, la traición más grande:Un calor reptante, lento y vergonzoso, empezó a extenderse por mi entrepierna. No. Joder, no. Pero era innegable. El mismo pánico excitado que sentí cuando vi por primera vez ese maldito tronco entre sus piernas. Era obsceno. Era imposible. Era… impresionante. Lucy me miraba desde el otro lado de la mesa, sus ojos brillando como los de un gato que ha atrapado un pájaro. Lo sabe. Sabe que estoy mirando. Sabe que no he dicho nada. Sabe que esto me pone. Clara, inocente, cortaba un trozo de sashimi con elegancia… aunque ahora sabía que, bajo la mesa, a menos de medio metro de ella, Teddy seguía con la polla fuera. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta qué punto dejaré que esto llegue? Teddy bebió un trago de sake, su garganta moviéndose con sensualidad, como si no tuviera la más mínima prisa por esconderse. —¿Seguro que estás bien, Armando? ...