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Unos vecinos influencers 7. LA CENA
Fecha: 16/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos
... todavía sobre la mía, apretó con más fuerza, guiándome hacia la boca del callejón. —Vamos—dijo, y no era una pregunta. Era una orden. Una invitación. Una confesión. Yo no respondí. No hacía falta. El pulso acelerado en sus muñecas, el rubor que le subía por el cuello, la humedad que ya había sentido bajo su vestido... Todo gritaba lo mismo. Avanzamos hacia la oscuridad, nuestros pasos silenciosos sobre el asfalto. Teddy nos vio acercarnos, pero no se detuvo. Al contrario, sus ojos verdes brillaron con un triunfo perverso cuando nos distinguió en la penumbra. Lucy, de rodillas frente a él, —Pensé que no osaríais—murmuró Teddy, su voz cargada de lujuria y burla. Clara no le contestó. En lugar de eso, me miró a mí, sus pupilas dilatadas en la oscuridad. —Quiero que lo hagas tú también—susurró, rozando mis labios con sus dedos—. Aquí. Ahora. Clara se deslizó de rodillas frente a mí, su silueta apenas visible en la penumbra del callejón, a tres metros exactos de donde Lucy seguía devorando a Teddy con una devoción que hacía que mi polla palpitara aún más fuerte contra el tejido de mis pantalones. —Déjame verlo—susurró Clara, sus dedos temblorosos desabrochando mi cinturón con una urgencia que nunca le había visto. El metal del cierre resonó como un disparo en la noche, y entonces, sus manos—esas malditas manos suaves—me liberaron de los vaqueros, dejando al descubierto lo que ya estaba duro, hinchado, desesperado por ella. —Joder...—murmuró, ...
... admirando el tamaño, como si no fuera la primera vez. Pero esta vez sí lo era. La primera vez aquí, en este callejón mugriento, con Teddy y Lucy como testigos, con el eco de sus gemidos llenando el aire. Y entonces, pasó. Su lengua—esa lengua que tantas veces me había mentido con palabras dulces—salió a jugar. Un lametón lento, desde la base hasta la punta, saboreándome como si fuera el postre que no había probado en el restaurante. —Sí... así...—gemí, mis dedos enredándose en su pelo, tirando con más fuerza de la necesaria. A unos metros, oía a Teddy jadear: —Más hondo, zorra... ¿así o más? Y Lucy, ahogándose voluntariamente, respondiendo con un sonido gutural que hacía que Clara me mirara con esos ojos desafiantes. —¿Quieres que lo haga como ella?—susurró, su aliento caliente en mi piel. No. Quiero más. —Sé tú misma—gruñí, aunque en realidad quería decir: Sé su puta. Sé mi puta. Sé todo lo que nunca te he dejado ser. Y lo entendió. Porque Clara, mi Clara, la mujer que llevaba años durmiendo a mi lado, la madre de mi hijo, se convirtió en otra. Una diosa de la lujuria. Sus labios se cerraron alrededor de mí, tragándose hasta la mitad de un solo movimiento, sus mejillas hundiéndose con la presión. Y yo, atrapado entre el cielo y el infierno, dejé que mi cabeza cayera hacia atrás, contra la fría pared del callejón, mientras Clara me devoraba con una habilidad que nunca me había mostrado en casa. ¿Cuánto había practicado? ¿Dónde? ¿Con ...